Me toca hacerlo. Me toca zambullirme en una pequeña maraña de historietas de esas que nos dan cuenta del tambaleo que roza en persecución a cada uno de nuestros movimientos.
Ball de Lletres se ha podido mantener (hasta ahora), muy cerca de la suerte. Esta vez contamos con la visita de un escritor catalán no muy conocido, pero no por eso menos interesante. Se llama Jesús M. Tibau y ha escrito El vertigen del trapezista, un pequeño libro de relatos que configura el gajo de un universo particular y único, el suyo propio. El autor decide feliz que por esta vez quiere compartirlo con nosotros.
Más de una treintena de historias se ven atravesadas por el vértigo, esa sensación que incendia la mecha de la adrenalina cuando sentimos el vacío bajo los pies. Vértigos hay de muchos tipos y Tibau juega a la seducción con sus personajes. Siempre es así, casi como puestos en un experimento que los atrae hacia un estado que tiene que ver con un tipo de vértigo muy concreto, el que esconde de por sí la vida.
Los personajes son el recipiente exacto de ese tambaleo del que hablaba al principio, y mientras combino la lectura de las memorias de mi querido José Saramago, ya estoy enganchado a esas criaturitas que se ven obligadas a arreglárselas al borde del vacío. Un vacío (podríamos decir) que deja a su paso la velocidad de la vida a tientas contra el tiempo.
¡Qué de contradicciones lleva eso y todo lo demás! Sin las contradicciones no sería capaz de vivir. Ellas son las que me hacen elegir y sentir que estoy vivo.
Todo el día que llevo anhelando el resbalar oblicuo de los rayos de sol por el cuerpo. Pero sin embargo, aquí está el cosquilleo de la lluvia incendiándome para bien los ánimos. Ahora mismo en la repisa de mi ventana, abierta de par en par, revientan granos de hielo que caen del cielo. Sólo se escucha el romper del agua sólida contra las cosas y el jardín. Mientras tanto, lento y extraño es el subir de un olor a tierra nueva.
Me pregunto cómo de difícil será mantener el equilibrio. ¿Habrá un tensarse progresivo de la cuerda bajo nuestros temblorosos pies? ¿Será todavía más difícil con los años venideros? No quiero el desaliño en las respuestas. Sólo tengo la certeza de que me parece excitante que sea así.
Esta canción va por ti, Sil, porque me llevaste a ella y ahora no me suelta, y porquetú sí que sabes vivir como una loba:

3 comentarios:
Muchas gracias David!! Por regalarnos este post tan lleno de tantas cosas, de tanta pureza y verdades. La vida!! Quién dijo que fuera fácil, agradezco su dificultad, ella me ha convertido en la mujer que soy.
Vértigos que te hacen sentir, que te hacen vivir, parecen negativos en un primer instante, nos aterrorizamos ante ellos pero todos tenemos la capacidad de superarlos .
No sé definir como vivo. Pero si sé que vivo!! No permaneceré inmóvil ante la vida!!
“Que el fin del mundo te pille viviendo”
Sil
Muchas gracias David!! Por regalarnos este post tan lleno de tantas cosas, de tanta pureza y verdades. La vida!! Quién dijo que fuera fácil, agradezco su dificultad, ella me ha convertido en la mujer que soy.
Vértigos que te hacen sentir, que te hacen vivir, parecen negativos en un primer instante, nos aterrorizamos ante ellos pero todos tenemos la capacidad de superarlos .
No sé definir como vivo. Pero si sé que vivo!! No permaneceré inmóvil ante la vida!!
“Que el fin del mundo te pille viviendo”
Sil
Moltes gràcie spel teu comentari. Ens veurem aviat a Blanes.
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