Son demasiados los días que llevo queriendo entrar a mi casa deshabitada temporalmente (a esta casa); a mi todo al borde de la nada. Son muchos los momentos en los que miro mi ordenador portátil y hablo con él en silencio. Me pregunto (nos preguntamos), si ya nuestra ligazón se reduce a una única finalidad: el trabajo diario que inunda casi la totalidad de las horas de nuestros días.
Quede por delante que no me estoy quejando, pues sería injusto e insensato. Aunque incluso llega a robarme horas de sueño, debo admitir que no hay nada que me haga disfrutar tanto como mi trabajo. Sobre todo ahora, que por fin ocupo una vacante de mi especialidad.
Pocas cosas me hacen sentir más privilegiado y dichoso. ¡Pocas!, aunque no pueda evitar reconocer una cierta esclavitud, llena de gratitud y recompensa (pero esclavitud, en cualquier caso).
La vida en las aulas de secundaria y fuera de ellas es tan dura como me la imaginaba. Es por eso que valoro aún más (si cabe) la labor titánica de un docente, y lo hago ahora cuando desde la palestra puedo hablar con un poco más de conocimiento de causa.
No solo hay que estar muy bien preparado como profesional, tener muchas aptitudes y habilidades múltiples desarrolladas o a desarrollar..., sino que hay que ser muy valiente para subirse al encerado. De lo primero estoy aprendiendo muchísimo y me queda un largo trecho que recorrer, siempre lleno de estímulos, claro... En cuanto a la valentía, era algo que ya tenía sin darme cuenta. A estas alturas lo único que me despierta miedo es perder la memoria y la muerte de las pocas personas a las que quiero hasta los huesos de mi alma.
Soy consciente del silencio al que tengo sometido a este rincón de mi vida y espero poner remedio muy pronto. De momento lo prioritario son mis alumnos. A ellos me entrego porque nos necesitan, porque no se merecen menos y porque tengo puestas todas mis esperanzas en ellos. No me consideréis un iluso. Creo que forma parte de mi trabajo y me gusta sentirlo así. Algún día explicaré el porqué. Solo adelanto algunas razones en este vídeo de más abajo.
Hace muchos años un puñado de personas salimos del instituto, no sólo bien formados, sino siendo un poco más libres también, y todo gracias a mis (nuestros) profesores a los que me acerco desde aquí con el pensamiento y con todo el cariño de los recuerdos. Todo lo que ellos me dieron desinteresadamente debo devolverlo ahora a mis alumnos porque esas enseñanzas son de todos.
Aprovecho desde aquí para enviar a Ana los restos de un abrazo infinito que no pude completar cuando muchos estuvimos a su lado el otro día en uno de los momentos más duros que uno pueda tener en esta vida.

2 comentarios:
Todo el mundo vive preso, unos dentro de carceles y otros fuera.
Vivimos en una sociedad donde todo el mundo parece estar disputando una cronoreloj.
Volcamos la mayor parte de nuestra energia en nuestro trabajo, que nos puede llenar mas o menos y olvidamos los verdaderos valores.
No tenemos tiempo para dedicarles a nuestros amigos, a nuestros conocidos,...
Sea por falta de tiempo o por falta de energia.
Siempre nos quedara el facebook i internet para llenarnos de amigos............... amigos virtuales.
Perdemos cosas para ganar otras. Se van valores para que entren nuevos y mejores (o eso quiero creer). Somos dueños y señores de nuestro tiempo y cada cual es libre de emplearlo en lo que quiera, pero nunca sólo en lo que pueda.
Vivir es elegir. Tus prioridades han de ir acorde con tus sueños. La vida debe ser siempre un proceso armónico conjugado a tu centro de gravedad en el que pesa todo lo que eres y quieres ser.
No creo en las cárceles, creo en las cosas, las situaciones y las personas carcelarias. Pero eso tiene solución y se llama "papelera de reciclaje". Lo que / quien no te convenga, "pallá" que lo tienes que echar, a ver si se convierte en algo de provecho para ti. Lo demás se llama corazón. Él es el que dicta y a él es a quien debemos escuchar. Lo que / a quién él decida irrigar con tu sangre es lo que en ti debe permanecer y cuidar de eso viene solo porque la sangre (desde el minuto cero) fluye.
¿Amigos virtuales? ¿Facebook? ¡Qué pereza!, ¿no?
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