A veces el mundo nos invita a estar en momentos inolvidables. La noche de ayer fue uno de ellos, pues no siempre se tiene la suerte de conocer a una persona extraordinaria y que, además, te invite a un acontecimiento musical que nos hizo disfrutar como nunca de algo que nos une a todos los seres de este planeta, la música. El evento, que tuvo lugar en la sala "Privat" de Mataró, llevaba puesto el título de "Tributo a Joaquín Sabina por Carabina 30 30". Fue, entre otras muchas cosas, divertido, porque fuimos en calidad de reporteros. Mi amigo de Manresa cargaba con una magnífica reflex que guardó celosamente en su memoria los mejores momentos de la noche musical. Y como uno siempre quiso ser tantas cosas de pequeño (y de mayor), ayer nos propusimos un juego en silencio o, por lo menos, me lo propuse yo. Por una vez en la vida me iba a sentir periodista -¡qué emoción!...-. Tener un pase de fotógrafo y una invitación me ayudó a recrearme en la ilusión y, además, nos facilitó hablar con los artistas entre bastidores y a retratarnos con ellos (que no es cosa baladí). A las 23.15h empezaría todo. Allí estaban listos los cuatro maestros: el gran Pancho Varona, Antonio García de Diego, Jaime Asúa y Jose A. Romero, todos ellos músicos, productores y compositores importantísimos que no paran de inventarse motivos para hacernos tan felices con su música. Algunos son responsables de canciones muy grandes de artistas de nuestro país, también grandes (casi tanto como ellos). Y apropiándome de clichés periodísticos (ya que estuve tan puesto en ello), me voy a atrever a calificar el espectáculo como música en estado puro. Ya empezamos con un genio por descubrir todavía, Marcos Rojas (foto de arriba). Con músicos como este no se entiende lo de Bisbal, que está a años luz de llegarle a la suela de los zapatos. Claro, que esta comparación es tan fácil.... Rojas puso todo su empeño y potencial. Su voz le ayudaría en mucho a apuntar con tino. Lejos estoy de hacer una crítica musical con propiedad, pero sé sin embargo comprender la magnitud de algo cuando lleva mucho de calidad. Por momentos, Marcos Rojas fue capaz de hacernos escuchar las palpitaciones del alma en la elegancia de sus notas y en todo el potencial de su voz. Un telonero fantástico en todos los aspectos. Luego ya vinieron los reyes de la noche para deleitarnos con la sensibilidad a la que tan bien nos tienen acostumbrados. Muchas son las versiones que interpretaron. Muchas de ellas son canciones escritas para otros artistas como Ana Belén, Miguel Ríos, Estopa o Luz Casal. Siento como si sonara ahora la música de No me importa nada, de Luz. Homenajearon además a Enrique Urquijo de "Los Secretos" con una de sus canciones. Salieron también a la palestra "Los Beatles" e incluso hubo tiempo para recordar a kurt Cobain de Nirvana que tan ligado ha estado a mi adolescencia.
El balance de la noche no puede ser mejor. Todo estaba cuidadísimo. Brillante. Además de contar con la compañía de Javi al que le mando un abrazo enorme desde aquí y aprovecho para dedicarle el post. Tenemos pendientes más eventos musicales (o no) como este. Por mi parte, sigo de cerca una cita esperadísima: el concierto de Bosé el 20 de septiembre en Girona.
Hasta entonces espero aparecer más a menudo con nuevas actualizaciones, aunque sufra tantísimo cada vez que me pongo a escribir. De momento me he propuesto en breve el reto de hablar de amor, ese juego en el que dos ciegos juegan a hacerse daño...
Actualización
Javi, menos mal que eres muy listo y que lo controlas todo. El vídeo que tenía que estar aquí desde el principio es este...
entero. Para ello tienes que hacerte universo, buscándolo dentro de tí.
¡Adentro!
Miguel de Unamuno
Mientras el loco verano empieza a prepararse para el descenso, me asiento a caballo entre dos tiempos. Entre dos mundos. El viaje ha calado hasta el tuétano de mis huesos, me ha abierto en canal, me ha despertado muchos sentimientos y pensamientos que ya albergaban en mí de alguna forma, pero esperaban una oportunidad con la que mereciesen salir a la luz. Y, como ya dije, volveríamos (volvemos) siendo las mismas personas, pero completamente distintos. Empezar a viajar cuando llegas a casa y deshaces las maletas no responde al orden lógico relativo a cómo se suceden las cosas en nuestro mundo compartido y, (claro), choca. Así son de caprichosos los viajes que se dan primero hacia el exterior y luego hacia adentro; muy adentro. Ahora comprendo que seguiré viajando por el corazón de África hasta que mi memoria me lo permita y que todos (los nueve viajeros) somos unos valientes. Mucho más de lo que pensamos.
Por un lado, el viaje a Senegal ha sido duro física y psicológicamente, pero por otro ha resultado ser toda una experiencia elevadísima que nos ha acometido el alma. Nuestros ojos, tan llenos de destino en un principio, se han visto vigorosamente recompensados. La fuerza bruta, violenta y profunda de la naturaleza africana y de sus gentes nos han dejado una vibración intensa para siempre. Pienso, por ejemplo, en todas esas miradas negras (sobre todo la de los niños) tan llenas de luz y vida, más intensas cuanto
más nos acercábamos a las entrañas de las zonas rurales, donde las familias viven con menos recursos. Su economía es básicamente de subsistencia, pero como reza la sabiduría popular: NO es más rico el que más tiene, sinó el que menos necesita. Esto último (al perder nuestras maletas), lo hemos aprendido muy bien. ¡Se puede vivir sin tantas cosas que creemos imprescindibles!... Perder las maletas nos ha enseñado tanto... Yo no era lo suficientemente altruista como para saber compartirlo todo (lo que se dice todo), ni lo suficientemente desapegado a lo material como para que no me irritara el fetichismo hiriente que sentía hacia mi maleta tras su ausencia. Y todavía me queda (gracias a la vida), mucho por aprender. Y como dice mi amiga Sil: lo que sucede, conviene...
En fin... Cientos de seres humanos se han cruzado con nuestros ojos. Muchos nos han arropado y acogido con gentileza y sinceridad. Humanamente. Al margen han dejado la historia sangrienta de una tierra arrasada por la sinrazón desmedida de los brutales imperialismos de occidente, de los que todavía hoy siguen pagando sus crudas consecuencias. En vez de mirarnos con el recelo que en nuestros pueblos provoca la otredad, nos han abierto, con la misma humildad que les ennoblece, las puertas de sus casas y territorios, para descubrirnos en la contemplación de una tierra que nos ha despertado inquietudes y, en el mejor de los casos, los deseos más profundos de universo. Cierro los ojos y pienso emocionado en el espíritu y el pensamiento de Nelson Mandela, personaje importantísimo de nuestra historia. ¿Será Mandela lo suficientemente influyente como para tener algo que ver en todo esto? Hay momentos que lo dicen todo. Dicen que los olores es lo que de forma más vívida nos trae los recuerdos. Por ejemplo, el otro día alguien dejó la escalera impregnada con la misma esencia que se aplicaba con delicado esmero mi abuela. En ese preciso momento me pareció que hasta oía su voz, la misma que peinaba el aire de aquellas tardes... Mientras acaricio los talles de una de las genuínas figuras que he podido comprar, inspiro una mezcla de olores de variedades minúsculas e infinitas que van desde lo más dulce a lo más áspero. En ese singular pringue olfativo quedan los restos de muchas cosas. Entre ellas, los olores de las elegantes especias que con su alegría todo invadían. Tenía previsto embadurnarlas y barnizarlas porque tienen restos de moho, pero creo que eso supondría, para mis pobres figuras, un sacrilegio que les acabaría matando la memoria. Mejor vamos a dejarlas así, con todo el clamor que respira su autenticidad primera.
Ni qué decir que en nuestro viaje nos hemos visto inmersos en una amalgama de innombrables instantes infinitos y, en mi caso, eso me ha ayudado a abandonarme a lo que más ansío. He recogido mucho material poético que ya está macerándose y trabajándose a sí mismo tras el recuerdo que alberga en mis retinas y todos mis sentidos. Poco a poco irán aflorando en mi modesta actividad literaria. Los errantes que os vayáis acercando a este rincón seréis los principales testigos de esta agudísima pasión que nos ha dejado viviendo en Senegal buena parte de nuestros corazones. Hoy nos reunimos todos los miembros del grupo para intercambiar archivos de imágenes y audio que inmortalizan ya algo de nuestro viaje. Habrán muchos motivos africanos que nos transporten al infinito continente. Entre ellos la cena que prepararemos pensando en los platos de allí. A mí me toca llevar un caldo espeso hecho con fruto de baobab y "bissap" para mezclarlo y hacer un zumito refrescante (está exquisito). Por cierto, algunos nos hemos traído un baobab estupendo que hemos plantado con mucho amor. El mío va reanimándose tras el viaje y ya tiene nombre. Empieza por P...
En esa cena nos faltará lo más importante: estar allí. Algunos vamos trabajando ya mentalmente con posibles proyectos educativos en Senegal, que es lo que ahora nos mueve más por dentro. Y es que cualquier excusa es buena para volver a estar en medio de la pureza de esas gentes y las tantas variedades cromáticas de rojos-tierra y verdes-vegetación.
Dejo aquí un instante en el que parecemos arrancar el vuelo para unirnos a la libertad de esas nubes que, como aves de paso, sienten su anhelo por todo lo que es África.
El Atlántico se prepara para amortiguar nuestro salto en este momento inmortalizado y pienso que algo me dejo para la próxima cena. Se trata de el té senegalés, que según dicen, es amargo como la muerte, duro como la vida y dulce como el amor.
Me despido hasta el próximo post y os dejo con la voz del cantante senegalés Youssou N'Dour. Es uno de los artistas que disfrutan de más fama en todo el continente. Seguro que así, de oídas, ni que os maten. Pero seguro que recordaréis el tema "Seven seconds" que cantó hace ya muchos años junto a Neneh Cherry.
Este post lo dedico especialmente a mis ocho compañeros, María, Blanca, Alba, Floren, Saray, Robert, Sandra y Nerera. También a Jules y a Matar (en Senegal), por su dedicación y por su capital humano. Estamos "beaucoup" de contentos porque incluso algunos hemos acabado hablando en francés...
Confío en que nunca olvidaremos este cruzarnos juntos durante tantos días a tantos kilómetros de casa. Los recuerdos irán naciendo siempre diferentes en las imágenes y las palabras. Pero siempre recordaremos más de lo que callamos que no de lo que nuestras palabras serán capaces de decir. ¡Un placer haber compartido -como dice Corredor-Matheos-, tantos "nosequés" con todos vosotros!
NOTA: Hay cosas que no tienen que llegar cuando tú lo deseas, y no pasa nada. Este post se empezó a escribir anteayer. Pero su publicación se vio truncada tras la trágica noticia que ha dejado a muchos con un dolor insoportable. No pude continuar escribiendo. 153 es más que un simple número. Son demasiados seres humanos desgajados de la vida por la muerte... Que los que hayan sobrevivido puedan volver a sus vidas con el mínimo de secuelas, con la máxima normalidad que les sea posible, y felices. Felices y sin sentirse ni un segundo culpables por ello.
Un espacio más en el que perfilar impresiones, vaguedades, devaneos, descubrimientos, experiencias, alegrías, miserias, adversidades... Y un mortal más que busca encontrar sentido al género humano. Todo al borde de la nada.