viernes, 30 de noviembre de 2007

Para todos

Antes de ponerme en manos del dentista y de verme sufriendo en mis carnes la aprensión hacia este tipo de facultativos, me he lanzado al maravilloso tenderete que tiene montado la vecina en este no mundo que es internet. La vecina martier ha sido un gran hallazgo y todo un éxito últimamente en youtube. Para todos nos destina un chorrito de esperanza en muchas de sus creaciones.
Aquí cuelgo una de sus últimas aportaciones al mundo blogeril en la que da voz a una carta de García Márquez que muchos conoceréis ya, pero va bien que volvamos a ella de vez en cuando, pues lo esencial y lo verdaderamente importante de esta vida suele destinarse a ese maldito espacio de la memoria, que es el olvido. Y precisamente no estamos como para olvidarnos de cosas como esta:



El humo todo lo cegó

Arde la memoria y me pregunto por qué estoy tan insistente, tan ciega, tan locamente desvelado...
Saco a relucir viejas renuncias, viejas desesperaciones, pero el tiempo pone a cada cosa en su sitio y nada es grave, y todo pierde su propio peso. Hoy no es ayer y nadie somos lo mismo, la misma cosa en cada momento, a cada instante.
Nada nos pertenece más allá del momento exacto en el que tiene lugar nuestro ser y estar aquí, que ya no es aquí, ni es nada, ni es nadie. Y ya pasó porque el tiempo es pasado que acaba de esfumarse. Porque ya no es tiempo, y no es nada, y no es nadie.
Somos incertidumbre, como de incertidumbre están llenas nuestras circunstancias. El momento exacto en que sucede es uno y luego nada.
Nada es nuestro. Nada es de nadie ni para siempre, pero obstinado me empeño en recoger las cenizas de las cosas que han sido; con la esperanza de mantenerlas, de hacerlo mientras tanto para que se mantengan, para que sean y se encuentren vivas, en su fuego primigenio...
Obstinado estoy en recoger las cenizas del tiempo que fue y está siendo, pero que ya pasó y ya no es nada y nunca volverá a ser.
Nada es mío y nada es de nadie.
Me lo robó todo el tiempo.
Todo fue en mí y nada me pertenece.
¿Quién soy yo?, ¿de dónde todo lo que fue mío?, ¿de quién el recuerdo?, ¿para qué?, y sobre todo: ¿para quién?

martes, 27 de noviembre de 2007

Para reír y volar

Últimamente no puedo escribir tanto como quisiera, y aunque el trabajo a media jornada da para hacer muchas cosas, uno es hombre de proyectos con obligaciones pendientes que le roban tiempo.
Me muero por escribir un poema, pero para eso hace falta tiempo, tranquilidad y múltiples factores que te hagan entrar en situación, así que en breve lo haré.
Ahora me he decidido a colgar un vídeo "mu salao" que me encontré el otro día y con el que todavía me estoy riendo mucho. No tiene desperdicio... Es muy flamenquito y da para lo que queráis. Por ejemplo, para estudiar con gracia la variedad dialectal del "andalú", aunque caricaturizada, claro. Y como que estoy corrigiendo exámenes y me estoy poniendo de mala ostia (no sé para qué repito tanto las cosas), yo también lo voy a escuchar a ver si me despojo de la ira, y de paso os acompaño.
Importante: antes de escucharlo doy instrucciones:

1. Poned el volumen a tope si no son las tres de la madrugada (en ese caso, utilizad auriculares que para algo están ahí).

2. Levantad el culo de la silla.

3. Mirad fijamente la pantalla, pues hay que leer con atención y cantar (es un karaoke).

4. Buscad los tacones y, una vez puestos, preparad las palmas.

5. Lo único que puedo reprocharos en este momento es que a partir de ahora no sepáis volar.
NOTA: A ver quién es el guapo o la guapa que sigue la letra en sus tiempos. ¿Habrá premio?

Dentro vídeo:




¡Vooolare ooo cantare oooo...!

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cangrejos

Despabílate amor
y toma nota.
Mario Benedetti
El fulano de tal y la vecina nos interpretan un mensaje de Charles Bukowski de rabiosa actualidad, pues en estos mundos sin dioses el progreso tiene sus efectos devastadores y la esterilidad y las almas yermas reinan en la abundancia.
Progreso no siempre significa avance, adelanto o perfeccionamiento. En muchas ocasiones se reemplazan las buenas costumbres y se implanta la perversión. La especie que gobierna el mundo se deshumaniza poco a poco, y la cuenta atrás (como con el cambio climático), parece irreversible.
No quiero parecer un alarmista ni quiero tampoco pregonar un inminente apocalipsis, pero parece serio y si no, preguntémonos: ¿Cómo vamos a dejar el mundo?






Curiosamente aparece de fondo en versión instrumental "I still haven't found what I'm looking for" de U2...

viernes, 23 de noviembre de 2007

Que suba la marea

Youtubeando (el aburrimiento es lo que tiene) me he encontrado con esta preciosa canción. Podría salir a tomar unas copas porque mi propósito de dormir y descansar va claramente declinando. En fin, que aquí tenéis. Dedicada a todos los que nos sentamos a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea...




Por cierto, hoy la marea puede subir literalmente, pues la luna está sobre el cielo, blanca y llena como un milagro :P!

Bailar es la mejor forma de caminar


Algunos despropósitos humanos pueden bloquearte el corazón. Pueden, pero yo ya no les dejo. Prometerse no dar cabida a decepciones es el mejor plan de prevención de riesgos para con uno mismo en su vida interior (y lo más inteligente, por supuesto), pues lo malo debe enloquecerse en su maldad misma. Debe morirse y no venirle a uno. -¡Pues claro!-, diréis. -¡Pues eso!-, digo. No estoy aquí para juzgar a nadie, pues allá cada cual con lo suyo.
Yo en lo mío y con los míos, pues es que lo sois todo, y todo significa tanto... Me hace feliz teneros aquí con vuestros mases y vuestros menoses, y al fin saberos. Con un beso a todos...:

Porque hoy se puede ser lo que se quiera y poder se puede descubrirse infitesimalmente nuevo en los ojos del otro, en los chopos de las miradas. Miradas como niños que trascienden en el hallazgo.
La maravilla latiendo, ¡y cómo suena!: pupún, pupún...
El cantar desde lo hondo se chupa desde las raíces. Henchidos de salvia jocosa que sabe como el agua, y que rebosa si se es como vida. Y en lo multiplicarse es en lo que se nos hace únicos.
Perpetuarnos en las pieles con sus poros que relamen justicieras y celosas al amor. Así y casi como amarse luchando contra la nada. Porque así tiene fuerza y no puede hacerse mejor de otra forma.
Así la suma que es igual a la libertad. Libertad de esa que sacude y dilata y vuelve y devuelve.
Ser con el otro y uno mismo y al compás de lo que nos circunda; de lo que nos atiende y nos repliega en prisioneros, y la pasión... Pasión por un mismo. Pasión por los demás. Y eso es lo único por lo que puede uno convertirse en preso. Ser preso de uno mismo y de los que a ser merecidos se prestan. Así es como llega lo nuestro para inundarnos, para rebosarnos de la alegría de estar siendo en todo, con todos.
Vivir en los gestos y que germinen con vida los párpados en deseos. Que palpiten ellos afinándonos las pupilas, codo a codo, junto a él (con el otro). Desear, reunir un poco de sueño y traerlo hasta aquí. Darle fuego y leña que chasquidos quiera. Y darle un ruido también y que suene y retumbe, y que tiemble en todo eso. Así, como suenan los cristales de las copas al besarse cuando viene a ellas la alegría. Y uno se puede llevar todo eso consigo y reunirse en él para aplaudir las horas, para llorar alegre el tiempo. Suena ahora un redoble. Es el cuerpo al desplegarse, pues así y así es como uno aclimata sus deudas desesperadas, procurándolo todo en él y en los otros.
Sólo para venir sobre lo nuestro hablamos a nosotros. ¡Y conseguirlo! Acarcirarse en besos en estos momentos. Morderlos mientras chupando, sorbiéndose en medio el cuerpo. Decir al fin que tú también te has llenado de ti, de vida.
Decir que te has llenado de mundo y haberlo hecho...



martes, 20 de noviembre de 2007

Exquisiteces

Un saludo para Javi que me descubrió esta obra maestra que es "Lágrimas negras" de Bebo y Cigala. A ella vuelvo siempre que puedo una y otra vez a perderme.


domingo, 18 de noviembre de 2007

A estrela que brila, o vento que zoa...

Ni tú ni yo

Se caen las voces como sueños y esta tarde lánguida meciéndome el recuerdo. La solitaria memoria sacudiéndose en desechos es paisaje que atraviesa mi mirada. Mis dedos soñándote al trasluz, donde lo lejos.
Hoy todo me recuerda que la vida se repite a sí misma,
y yo que no puedo decirte y tú que estando tan lejos...
Entonces, ¿para qué la palabra?
En sucios versos se deshilvana la luz de esta tarde y ya nada puede ser prodigio.
Todo vuelve y se va por donde vino
y estoy solo porque tú estás lejos.
La hiriente lucha quiere sesgarme
y no te veo,
Y no te siento.
El tiempo cifra la culpa de lo no dicho y nos llena de anhelo con lo que nunca fue, con lo que pudo haber sido.
No supimos entendernos mientras nos buscamos y esta tristeza que en medio de la tarde me azota y carga con reproches.
Me amontono en esta suerte de esperanza baldía donde el desierto era un viaje a tu cima puesta ahí para que yo te culminara.
El vacío se desarrolla y crece
en arenas por mi boca.
Un alud de vientos te trae y te devuelve doliéndome, cabalgándome la memoria.
Si ni tú ni yo podemos cantarlo, ¿para qué el verso?,
¿para quién la palabra?

viernes, 16 de noviembre de 2007

Waiting for you




Of course: Wherever you go, whatever you do, I will be right here waiting for you...

jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Por qué no os calláis?


Hartos todos de las intríngulis del caso Madelaine, del manoseado “España se rompe”, de la longeva campaña política que nos toca sufrir hasta marzo y de lo culpable que es ZP de todo, las parrillas televisivas se lanzan a cansarnos hasta la saciedad, eso sí, con nuevos temas para todos.
La famosa sugerencia "¿por qué no te callas?" ha dado la vuelta al mundo y parece ser que con ella nuestro monarca escala puestos en el ranking de popularidad. La gente está encantada con nuestro rey oye (nunca antes nadie le había prestado tanta atención), y hasta se ha dado un extraño revuelo del virus patriótico (Rajoy, ¡toma nota!). La prensa amarilla se está poniendo las botas estos días, especialmente la cadena más cansinamente sensacionalista (tele 5).
La heroicidad del rey no conoce límites y esa actitud tan española (yo aquí, particularmente, echo de menos la coletilla “coño” del final) de perder los estribos y llenarse de ira, también tiene cabida en nuestro majestad. Lo único que me gusta de todo este espectáculo bochornoso es que se nos ha mostrado que el rey también es humano. Nada más. ¿Por qué no os calláis?
A la sombra de todo esto ha amanecido la noticia de la ruptura real. Y digo yo: ¿es que por ser infanta nuestra Elena tiene que soportar el resto de sus días al hierático de Marichalar?
Debe ser que la casa real está de moda…
Aquí os dejo una reflexión de hace unos días:





Verdad, ¿no?

Creo que me voy a quedar con mi última afición a las teleseries norteamericanas (¿por qué son tan buenas?). La espera de la tercera temporada de "Grey’s anatomy" no se me haría tan llevadera sin "Kyle xy" (me encanta).

martes, 13 de noviembre de 2007

Hablar la felicidad

¡La felicidad! No existe palabra con más acepciones; cada uno la entiende a su manera.
(Cecilia Böhl de Faber)

Ayer me pasé media tarde preparando una de las clases de hoy, pues en el centro en el que estoy se dedica una hora lectiva a la semana al llamado "projecte filosòfic" propuesto por el equipo docente. Como es de esperar, siendo sustituto como soy, en muchos casos me siento como si fuera transparente, pues nadie me ha puesto al día de tal proyecto y no ha sido porque no he estado buscando ayuda. En fin…, la comunidad educativa en muchos casos, lejos de ser ejemplar, también presenta fisuras. Así que me dediqué a buscarme la vida por mi cuenta y en estas que me encontré con varios proyectos interesantes que cuelgan de la red (3/18 es uno de ellos). A pesar del material encontrado, me decanté por realizar una sesión que pudiera hacérmela mía, así que me inventé un cuento sobre la felicidad con moraleja forzada incluida para que los alumnos discreparan y se estableciera el diálogo acerca del tema.
El resultado ha sido toda una sorpresa. Muy interesados, los alumnos han reflexionado (primero de forma individual y después, de forma colectiva) sobre sus ideas, creencias, esperanzas, sueños, estados de felicidad que han experimentado… La reflexión en voz alta nos ha llevado a echar mano de nuestros valores y a dotarles de nuevos aprendizajes que otros ya habían hecho. Y es que la sesión ha sido un regalo para todos. Ellos me han enseñado su particular visión de la felicidad (nada desencaminada) y, llevando a cabo una conclusión de las reflexiones, el diálogo y la puesta en común, nos hemos contentado al descubrir entre todos que la felicidad es un estado en el que nos sentimos plenos. Como estado que es, se caracteriza por no ser continuo y, en muchos casos, tal estado no tiene que ver con la acumulación de objetos materiales, sino con la satisfacción que se puede alcanzar, por ejemplo, al conseguir algo por tus propios medios. Ellos mismos han asegurado creer que la felicidad no viene a nosotros por sí sola, pues en muchos casos, hay que salir a buscarla y luchar por conseguirla.
(Nota: traduzco aquí lo que en clase ha salido a la luz. No con estas palabras ni en este nivel de abstracción, pero en esencia, ha sido esto y…, no está nada mal, ¿verdad?). A veces pienso que los niños se reservan una intuición muy llena de pureza. Los de hoy (que eran de sexto de primaria), ya presentan síntomas de estar perdiéndolo y es una pena. Es una pena que la vida adulta nos despoje de tantas cosas buenas y de otras que no lo son tanto, pues todo debe decirse…
En fin, espero que la vida os reserve el mayor número de instantes felices y que, al final, podáis contar (como los romanos), más piedras blancas que negras.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Anecdótico II


Pongamos por caso que es un sábado por la noche y que el ocio a la carta queda muy lejos de tu ciudad. Pongamos también que no sales con tu grupo habitual y que debes adaptarte a todas las situaciones y ahora, le añadimos que las cosas nunca vienen porque sí y que tú te dejas llevar, porque en la vida, si no se fluye, pocas cosas se descubren.
Después de una cena copiosa acompañado por comensales que te doblan la edad, pero mucho más interesantes que muchos de tu quinta, pueden ocurrir dos cosas: 1. que los presentes sean un atajo de sosos y se acabe la noche bruscamente o 2. que estos se dispongan a reventarla (la noche) y tú lo hagas con ellos.
La primera opción, como que nos aburre soberanamente, la rechazamos y nos decantamos directamente por la segunda. Es entonces cuando te abrigas y aceptas la proposición avalada por el 85% de los asistentes. La hazaña de hoy consiste en desplazarse a una de esas salas de fiestas frecuentada por el grueso y el peso de la sociedad entre los 50 y los 80. Como a eso no te importa porque te hacen sentir la mar de a gusto, aceptas sin rechistar y, además, con ganas de saber qué pasa.
A partir de ahora cualquier situación es nueva para y debes disfrutarla con los cinco sentidos, así que te plantas en la puerta con el resto y pagas religiosamente los 9,50€, aunque la canción que se escuche desde la puerta sea sucedánea de "Paquito el chocolatero". ¡Pagas y a callar! Acto seguido te pones tu mejor sonrisa e irremediablemente te instalas en el otro lado en el que siempre has intentado no estar, es decir, fuera de lugar. No te preocupes por la creciente incomodidad que sientes, pronto se va a disipar. Y si no, espera a ver lo que sigue:



Yo mismo (que soy el editor) censuro la foto que aquí había. Llevo con remordimientos de conciencia desde que he publicado esta tarde el post. Quien quiera verla, se la envío, pero así, me da reparo... Más que nada porque la mujer es de las cercanías y no quiero ser yo quien hiera su sensibilidad o la de sus familiares / amigos.


(Se admiten risas)
(nota: ya sabemos que hay que ser políticamente correcto, pero cuando también se han reído de antes, entiendes que medio mundo se ríe del otro y aquí no pasa nada cuando, sobre todo, lo haces con tu mejor discreción).
Después te acercas a la barra y el camarero te mira con cara de póker (pues ahora no te me indignes). Coges tu copa y te das una vuelta. Te acercas a la pista, te enciendes un cigarro e inmediatamente uno de los asiduos te llama la atención, pues hay zona de fumadores y tú no estás en ella.
A medida que pasan los minutos te vas integrando aunque no del todo y aceptas bailar algo parecido a una rumbita más o menos divertida. El ambiente en la pista es este:







Te tiras media hora bailando y te ríes mucho con todos, de todos y de mismo. Julio Iglesias, la Pantoja y Los del río forman parte del repertorio habitual (una canción de la Shakira es lo más cercano a tu generación). El momento pista es total y desde allí puedes entender que existen submundos que antes desconocías y que, como todo submundo, tiene sus leyes que, por supuesto, tú desconoces. Algunas de ellas son incomprensibles, pero las acatas, como por ejemplo, que no se pueda sostener el vaso de bebida mientras pisas la pista o que te encuentres en ella y no bailes (a saber por si vais: si hacéis esto, ¡os echan!).
La noche resulta fructífera en descubrimientos. Entre otras cosas, te das cuenta de nuevas modalidades de la soledad, pero decides que no entras a desgranarlas porque esta noche es sobre todas las cosas, surrealista y eso te divierte sin más y te aleja de lo melodramático.
Cuando se acaba la velada, te das cuenta de lo mucho que te has reído (hoy has ganado dos años de vida). Te despides de las parejitas que pelan la pava, de los que mariposean de aquí para allá, de las sesentonas que se han pasado media tarde en la peluquería para estar flamantes con su pelo y vestido de lentejuelas y también del abuelo que baila en plan pingüino (mañana no se va a poder mover). Te enfundas en tu abrigo, sales a la calle y te vas hacia el coche convencido de que no habrá segunda vez, aunque a decir verdad, lo has pasado bien y todo lo que has vivido no tiene desperdicio.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Only to be with you



Demasiada resaca que hace difícil postear. Aquí va una de las grandes (tiene tela...): He escalado las montañas más altas, he atravesado las llanuras corriendo. Sólo para estar junto a ti. Sólo para estar junto a ti...

I have climbed the highest mountains
I have run through the fields
Only to be with you
Only to be with you.

I have run, I have crawled
I have scaled these city walls
These city walls
Only to be with you.

But I still haven't found
What I'm looking for.
But I still haven't found
What I'm looking for.

I have kissed honey lips
Felt the healing in her finger tips
It burned like fire
(I was) burning inside her.

I have spoke with the tongue of angels
I have held the hand of a devil
It was warm in the night
I was cold as a stone.

But I still haven't found
What I'm looking for.
But I still haven't found
What I'm looking for.

I believe in the Kingdom Come
Then all the colours will bleed into one
Bleed into one.
But yes, I'm still running.

You broke the bonds
And you loosed the chains
Carried the cross of my shame
Oh my shame, you know I believe it.

But I still haven't found
What I'm looking for.
But I still haven't found
What I'm looking for.

But I still haven't found
What I'm looking for.
But I still haven't found
What I'm looking for.

jueves, 8 de noviembre de 2007

De mi cajón desastre

Vuelvo a las andadas después del paréntesis y me asusto de lo acelerado que va el tiempo. Colegio nuevo, nuevos horarios, proyectos en marcha, bodorrio a la vista que nos pisa a toda la familia los talones, vida social empeñada y todo apunto de saturarse.
Hago un alto en el camino porque las circunstancias me lo permiten, pues mañana, aparte de boda, libro. Ser testigo de los desposados es un papel nada despreciable. Mi hermana es la protagonista y sólo pido que no me tiemble el pulso al firmar. Ante semejante evento, golpea la dialéctica con el tiempo: todo esto no hace más que hacernos a todos más mayores...
Ante tanto trasiego mental y físico, se derrocha mucha energía que tu cuerpo necesita. Aún así me alegro de estar en paz conmigo mismo y con los que, al fin y al cabo están y deben quedarse a mi lado (espero no tener que decir quienes sois).
Me despliego en los bordes de un poema y un vídeo, ya que gracias a la generosidad o al altruismo de Lu, al fin ya sé cómo se insertan. Primero el poema:
align="justify">

Apurar el deseo y volvernos locos,
chasquidos, brotes de delirio.
Salivarnos el sentir y bebérnoslo
así, hacia adentro. Bebérnoslo al tiempo,
con la misma insistencia con la que nos
abrimos al mundo en la niñez.
Así el alma, (¿y cómo de otra forma?, dime), a la intemperie.
Presumiblemente en tacto fundidos
nuestros cuerpos-deseo esta noche.
Temblar bajo este tu techo. Existir en el rocío.
Ya sabes que bañarnos en nuestra humedad
sólo da ganas de soñar.
El alma entonces, más a la intemperie todavía.
Aguardar en las bóvedas
y en el fervor de nuestra carne.
Aguardando al alba. Guarecernos
y ser lluvia en estos nuestros besos.
Estar despiertos de este sueño.
Ahí aguardar,
ahí guarecerse.
Más aquí perecer.
Perecer aquí y estar siempre
arrullándonos, y este deseo...


lunes, 5 de noviembre de 2007

Religiones y dioses


Mi tiempo libre me lleva a regocijarme en lo más inesperado, y en estos menesteres juega un papel predominante la imaginación y el libre discurrir del pensamiento. Cuando estás cansado de estudiar y después de haberte saciado con tu dosis diaria de lectura, ves que tus ojos empiezan a enrojecer. Entonces cavilas y caes en la cuenta de que es mejor dejar algo para mañana antes de ofuscarte por completo.


Empiezas a buscar formas de entretenimiento. A ver: ya te has tomado el café y has conversado en buena compañía, ya has recogido la habitación, ya le has dado dos veces la vuelta al ipod y entonces viene cuando la casa se te cae encima y prrfff, ¿qué hago?, me digo mientras me siento en los bordes de mi cama. Me niego a caer en manos de la televisión, así que detengo por unos minutos el tiempo de mi conciencia y, cuando me quiero dar cuenta, ya estoy enfrascado en una de mis dilaciones mentales.


El tema de hoy (la religión) me lleva a sostener álbumes de fotos de la infancia, pues buena parte de ella la pasé en un colegio religioso. Llevo a cabo un escrutinio de los flashes de memoria que me invaden al ver las fotos, y después dejo perder la mirada en el infinito.


Un regreso al pasado fascinante... Me esfuerzo en pensar por qué un buen día dejé de creer en dios y en las religiones. Por aquel entonces yo no conocía a Nietzsche y nada en mi alrededor me inducía a convertirme en agnóstico, ateo o como se le quiera llamar, así que me declino felizmente por una conclusión hipotética: seguramente dejé de creer en ellas (las religiones y, en particular, la mía) porque en muchos momentos crudos tensaban aún más el corsé que me oprimía el pecho. Acto seguido, cierro álbumes y me remito a mis teorías actuales, más seguro de lo que me digo:


No creo en religiones porque, entre otras cosas, son la principal causa de muerte en el mundo. Todas ellas son madres de la desgracia, del silencio y de la ignorancia. La prohibición y el miedo que generan están en contra del progreso y de la evolución de los espíritus. También de las ideas. Sobre todo son factorías del miedo. Miedo a todo: a la vida, a uno mismo y al otro. Las consecuencias son absolutamente devastadoras y, en muchos casos, son el mayor acto de terrorismo ideológico cometido contra el género humano. Ellas también domestican seres atormentados que viven con el alma embargada, como esclavos. Lejos de ayudar a pensar libremente, les amordazan el pensamiento y les quitan la libertad.


Esto es lo que me han enseñado las religiones y lo que me llega a través de los medios de comunicación. Quizás nadie me enseñó a entender (a entender la palabra de dios y el ideal primigenio de un credo religioso inocente desde el que se predica un código moral de pureza y de bondad, útil para el ser humano). Tal vez cuando las religiones sirvan para ayudar verdaderamente a los hombres y mujeres en sus quehaceres del mundo terrenal, vuelva a creer en ellas.


En cualquier caso, en lo que sí creo es en la fuerza de la educación como vía de conocimiento y en la capacidad que todos tenemos para pensar por nosotros mismos cuando disponemos de los elementos necesarios para ello.






Creer en todo lo que nos hace,
en todo lo que ello nos dio para crecer.
Creer en tus ojos y tu voz curvada,
apoyándose en susurros.
En ayeres hechos con estos deditos
que hoy tocan los tuyos creer.
Para hablar desde la piel.
Para volvernos más únicos.
Vivir en tus labios y sostener
y sustraer las palabras manoseadas
por la experiencia y el pensamiento.
Traernos hasta aquí un trozo del agua
del verano que dibujamos con el reír,
y esta alegría...
Bañarse el vientre en tu saliva
colmarse de todo,
de ti.
Para creer y seguir creciendo.
Creer en ello mientras bailamos.
Hacernos el amor esculpiéndonos con fuerza la lujuria.
Echarle más corazón.
Atrincherarnos en él.
Ser sangre y pulso cabalgando al unísono.
Creer sin dejar de hacerlo nunca
y militar para siempre por las entrañas de esta vida.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Ser Quijotes



Poner las cosas en su mejor sitio, acomodarse a lo que se es y hacer que cada día sea un nuevo día nunca fue fácil. La labor espartana de hacernos caer en nuestros centros con acierto y de luchar contra lo que uno no se es, tampoco.
Minuto a minuto la vida nos recuerda que vivir es peligroso, habida cuenta de las multitudes de circunstancias y factores que se empeñan en alejarnos de lo que venimos siendo. Pelear es entonces el verbo que nos identifica, y en su acción, el sujeto (que somos nosotros mismos) adquiere un protagonismo insoslayable al que no podemos renunciar a menos que queramos dejarnos perder en el lodo del ninguneo. Caer en sus redes es tan fácil como abandonarse a la pereza matutina. Siempre estamos a tiempo de dejarnos llevar por el camino hecho, por lo que ya está. De ser así, la libertad de cada uno se puede poner en entredicho y se llena de oquedad pastosa, pues sabemos que estar nunca incluyó ser y viceversa. A otros seres ya les va bien que les venga todo hecho y en eso consiste su propia libertad. Todo depende del concepto que cada uno tenga de ella y la elección de cada uno es más que respetable.
Dicho esto, hoy quiero recordarnos que, a pesar de todo, debemos dar puerta a lo que no nos pertenece y lo hago porque, a veces y, cuando me quiero dar cuenta, se me ha estado olvidando.
¡Qué post tan poco original!… No digo nada que no sepamos ya, pero en estos días de blog me he dado cuenta de que poner las cosas por escrito es casi como hacer de lo dicho un contrato con uno mismo. La escritura es así de caprichosa y yo continúo enfermito y eso me pone insoportablemente trascendental. Aprovecho el momento para dejaros aquí un pequeño tesoro de Cervantes puesto en boca de nuestro querido Don Quijote. De prisiones y libertades Cervantes supo mucho. Os dejo con ello y me despido con un beso a tod@s para no interrumpir. Ahí va:
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que pueda venir a los hombres.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Carpe diem

Hoy los camposantos se dan un baño de multitudes. Masas humanas en peregrinaje se agolpan en sus puertas para dar tributo a los muertos. Los cipreses dejan de sostener la calma rectilínea hacia el cielo para acoger el barullo de los vivos en la tierra. El protocolo del rictus está servido.
En una sociedad que vive de espaldas a la muerte, estas prácticas resultan fascinantes. Sin ir más lejos, a mí me tocará acompañar esta tarde a mi madre a uno de esos cementerios, pues hoy toca limpiar lápidas como quien limpia conciencias. Reuniré fuerzas para aguantar estoicamente y sin quejarme. Al fin y al cabo, una madre es una madre y hay que facilitar la materialidad de sus deseos.
Sin embargo hoy todo me recuerda que la muerte ya no es lo que era. Por ejemplo, a un muerto ya no se vela en casa como antaño. Inmediatamente se le traslada a una de esas funerarias cargadas de lujo donde lo que menos parece que hay son muertos. En cuestión de horas se despachan los entierros y el dolor no puede digerirse con el debido tiempo. Quizás no sepamos decir adiós por eso. Quizás tampoco sepamos morir por eso, ni sabemos entender que nadie se muera. Nadie nos enseñó y es muy duro enfrentarse a ello cuando te coge desprevenido.
En una sociedad tan preparada como la actual, la muerte ya no forma parte de la vida. Sin embargo, es curioso como en medio del medievo, tan lleno de oscuridad como quieren hacernos entender los manuales de historia, la muerte estaba presente a diario y formaba parte de lo cotidiano. La escasez y la enfermedad arrastraban ríos de cuerpos a las tumbas y se convivía con ello. Incluso existían manuales del bien morir para prepararse en el camino hacia la muerte. Es más, ahí está la sabia danza de la muerte nacida por aquellos tiempos, recordándonos que todos pasaremos por sus manos, ricos y pobres, reyes y plebeyos... Así pues, seamos conscientes y bailemos todos, no sólo con la cantinela del carpe diem en los sesos, que de eso ya sabemos mucho. Vivamos el día a día entendiendo que la rosa de la juventud también se marchita y que todo se acaba como un día empezó.
Hoy recordamos a nuestros muertos porque nos toca y eso coincide con la sentencia del juicio más esperado de la historia de España. Condenas astronómicas para algunos de los imputados, pero eso no es suficiente. 192 muertos todavía no han podido hablar como tantos otros muchos de nuestros muertos no lo han hecho todavía. Dejemos que hablen pues.
Más allá del día de hoy. Más allá de los días venideros. Más allá de la vida, por favor, que hablen todos los muertos.