lunes, 5 de noviembre de 2007

Religiones y dioses


Mi tiempo libre me lleva a regocijarme en lo más inesperado, y en estos menesteres juega un papel predominante la imaginación y el libre discurrir del pensamiento. Cuando estás cansado de estudiar y después de haberte saciado con tu dosis diaria de lectura, ves que tus ojos empiezan a enrojecer. Entonces cavilas y caes en la cuenta de que es mejor dejar algo para mañana antes de ofuscarte por completo.


Empiezas a buscar formas de entretenimiento. A ver: ya te has tomado el café y has conversado en buena compañía, ya has recogido la habitación, ya le has dado dos veces la vuelta al ipod y entonces viene cuando la casa se te cae encima y prrfff, ¿qué hago?, me digo mientras me siento en los bordes de mi cama. Me niego a caer en manos de la televisión, así que detengo por unos minutos el tiempo de mi conciencia y, cuando me quiero dar cuenta, ya estoy enfrascado en una de mis dilaciones mentales.


El tema de hoy (la religión) me lleva a sostener álbumes de fotos de la infancia, pues buena parte de ella la pasé en un colegio religioso. Llevo a cabo un escrutinio de los flashes de memoria que me invaden al ver las fotos, y después dejo perder la mirada en el infinito.


Un regreso al pasado fascinante... Me esfuerzo en pensar por qué un buen día dejé de creer en dios y en las religiones. Por aquel entonces yo no conocía a Nietzsche y nada en mi alrededor me inducía a convertirme en agnóstico, ateo o como se le quiera llamar, así que me declino felizmente por una conclusión hipotética: seguramente dejé de creer en ellas (las religiones y, en particular, la mía) porque en muchos momentos crudos tensaban aún más el corsé que me oprimía el pecho. Acto seguido, cierro álbumes y me remito a mis teorías actuales, más seguro de lo que me digo:


No creo en religiones porque, entre otras cosas, son la principal causa de muerte en el mundo. Todas ellas son madres de la desgracia, del silencio y de la ignorancia. La prohibición y el miedo que generan están en contra del progreso y de la evolución de los espíritus. También de las ideas. Sobre todo son factorías del miedo. Miedo a todo: a la vida, a uno mismo y al otro. Las consecuencias son absolutamente devastadoras y, en muchos casos, son el mayor acto de terrorismo ideológico cometido contra el género humano. Ellas también domestican seres atormentados que viven con el alma embargada, como esclavos. Lejos de ayudar a pensar libremente, les amordazan el pensamiento y les quitan la libertad.


Esto es lo que me han enseñado las religiones y lo que me llega a través de los medios de comunicación. Quizás nadie me enseñó a entender (a entender la palabra de dios y el ideal primigenio de un credo religioso inocente desde el que se predica un código moral de pureza y de bondad, útil para el ser humano). Tal vez cuando las religiones sirvan para ayudar verdaderamente a los hombres y mujeres en sus quehaceres del mundo terrenal, vuelva a creer en ellas.


En cualquier caso, en lo que sí creo es en la fuerza de la educación como vía de conocimiento y en la capacidad que todos tenemos para pensar por nosotros mismos cuando disponemos de los elementos necesarios para ello.






3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre estás bastante cargado de razón en tus escritos.
Estoy de acuerdo con bastantes de tus razonamientos y me permito echar un poco mas de leña en esta hoguera de las religiones.
Las religiones no dejan de ser una forma de poder, un poder que busca en los débiles de espiritu y de conocimientos sus más fieles aliados.
No tengo fe ciega en ninguna relgión, pero si creo en las buenas personas cuyo oficio consiste en incrementar el número de fieles y seguidores.
Esas personas tienes un nombre, o muchos," capellán " " cura " " mossén " " rector " ...
Yo creo en los que valiendose de su oficio ayudan a los más desfavorecidos ( tenemos el reciente ejemplo del " cura rojo " de un barrio marginal de los Madriles, en esos si que creo...
Lo cantaba Sabina en una canción en la cual hablando de religiones comentaba " pongame una de cada... ".
En fin la mejor religión es aquella que sale de lo más profundo de nuestro corazón y sirve para ayudar a la gente a ser más feliz.
Desgraciadamente esta religión está desgraciadamente en desuso.

David dijo...

¡Cuánta razón tienes! Has acabado de completar lo que pienso. El mossèn de mi pueblo tiene una visión un poco más abierta de lo que es la religión y su práctica. En este caso, a él le podríamos salvar, como al "cura rojo" de Madrid (¿de Vallecas era?). En cualquier caso, el máximo estamento de la iglesia es el vaticano y ellos son los que no merecen disculpa. Parece que lo más que les preocupa es que no se use el condón, y después castigan la labor de algunos de sus súbditos por hacer llegar la religión bien entendida o la libertad a los corazones.
De acuerdo también con que la religión practica el abuso de poder. Bien mirado, eso no me preocupa tanto, porque la libertad es un derecho tan elemental que el número de feligreses se ve inteligentemente afectado por el declive, mientras que otras religiones que SÍ ayudan al ser humano a ser más feliz están rabiosamente de moda. Esto último ¿está relacionado con lo que ponemos en entredicho? ¿Se asemejan las religiones a los totalitarismos y por eso el rechazo? Y por otro lado, ¿qué pasa con el auge de religiones algo más "alternativas"?; ¿tan necesitado está el ser humano de creer en algo? Yo mismo, fuera de cualquier religión, creo en "algo" a lo que no me atrevo a llamar dios, pero "algo" es... (lo explicaré en otro momento). ¡Gracias por tu comentario!

Anónimo dijo...

Hola David:
Todavía sigo aquí, he leido religiones y dioses y como es pasión que les tengo, te dejo mi opinión al respecto.
Mientras que la religión sea un asunto privado, se trata despues de todo, solo de neurosis u otros asuntos personales. es problema cuando la creencia privada se convierte en un asunto público y cuando en nombre de una pato´logía mental personal, se organiza el mundo tambien para el prójimo.El Vaticano y sus Teocons, no consiente que se les quite "su" razón y sus privilegios.Bona nit.