domingo, 25 de mayo de 2008

Crónica musical

Aquí dejo dos canciones que resumen muy bien la crónica de estas tres semanas de ausencia. Son dos criaturas salvajes de dos artistas grandes. Muy grandes. A la primera de ellas le pasa un alma gitana por toda la música. Nunca hasta hoy la había traído aquí. Hoy le doy la bienvenida a Rosario Flores y la dejo para siempre en una de las estancias de mi casa. Siempre quise estar muy cerca de su fuerza. Hoy mi deseo es aún mucho más grave. Tan grave que he decidido que de mayor quiero ser como ella o, por lo menos, espero que, llegado a los cuarenta y tantos, pueda conservar el brillo que ella tiene en sus negros, profundos y luciérnagos ojos.







La segunda es del más grande. De forma muy seguida ha venido a parar hasta aquí últimamente.
Su garganta, que hace germinar tantos sueños, me acompaña desde muy lejos en mi infancia. En aquel punto también lo envidié y quise ser en muchas ocasiones él. El tiempo me desvelará nuestros secretos juntos. Es Miguel Bosé y Amaia con la "Sevilla" de aquel, que habla, en definitiva, de un alma enorme. Algo siempre se pierde dentro de mí al escucharla. Por eso, cuando lo hago, preciso hacerlo despacio y atento. Muy atento a su magia y embrujo.
Bosé vuelve a estar aquí porque alguien muy especial me ha regalado su extraordinario Papito. Y tengo que decir que no por casualidad ese alguien llega a cada rincón de estas dos soberbias, grandes y locas canciones. De algún modo seguimos alados y juntos entre las piedras de Sevilla. Por eso y por muchos otros motivos, mil gracias de nuevo.

Cuando ya está a punto de irse

Alguien con exactitud clínica me dijo hace dos días que estamos en una primavera muy auténtica. Que quizás por eso la fiebre incipiente tortura y atiza mi cuerpo con esmerada insistencia. Y la verdad es que me tiene derrotado el termómetro. Casi me entran ganas de escupirle a sus sesos de mercurio. Pero me modero, porque sé que acabaré ganándole el pulso.
Aparezco ahora por mi casa mientras aprovecho uno de sus despistes. La oreo y paulatinamente desaparece la humedad primogénita de un cierre demasiado prolongado. "Todo al borde de la nada" tiene un lugar en la palabra y horrorizadas se han quedado ellas, abandonadas por un lenguaje agonizado. Así que le insuflo oxígeno a cuenta (tarde o tempano deberé devolverlo a plazos). Luego intento que el sol le caliente el pecho, pero no queda demasiado de este sol de mayo. Y no me lamento, porque lo cierto es que me parece justo. De no ser así lo íbamos a pagar aún más caro.
Mis días sin aparecer por aquí también los voy a pagar (si no lo estoy haciendo ya).
Salgo de mi sonambulismo casi perplejo. No me explico cómo voy a reparar todo esto. Tanto silencio. Sé que no puedo dejar de mantener los ojos abiertos. Pues me cuentas, me devuelves, me reintrepretas e inventas, me succionas, me organizas, me disparas, me adulas, me interrogas, me indagas y me seduces tanto... ¿Cómo no iba a echarte de menos? Después de todo, eres tú la que me educa este, mi corazón loco.
A pesar de todo, tengo que decirte que a veces eres tú misma la que me paralizas, -incluso, a veces, demasiado-. Me torneas la torpeza y te me burlas de forma insoportable. Pero eres tan audaz y libre, que eso te enciende. Tu oído alcanza con perfección mi alma, coincide en tu navegar y el suyo. Es un choque tremendo en medio del misterio. Una explosión, y luego aire. Mucho aire. Y luego del aire, lágrimas que no se saben a sí mismas. ¿Emoción o tristeza?, ¿Locura o lucidez?, ¿Ficción o realidad? Lo cierto es que hay algo en ti que me acompasa el pulso. Algo que me deja volando entre tus dientes.
Libre y atado a la vez. Pero volando.
¿Pues dónde la libertad sin el cautiverio?
Vuelvo.
Digo que algo hay en ti que me insulta a la par que me respeta. Hay algo en ti también de abandono y de espera. La voz de un gigante quizá. La conciencia de lo breve tal vez. Sin duda, algo por lo que vuelvo a ti sin reservas. Ancho y abierto como una luna tendida en los desiertos. Así es como puedo volver hacia ti para siempre. Con la boca abierta por si es que puedo de una vez tragarte de un golpe. Y es que hay ocasiones en que me cuesta la sangre esta persecución sin concluirse.
Nunca del todo. Nunca acaba por cerrarse. Pero llevas tanto futuro que no puedo dejar de probarte el viento tras tus pasos a dos milímetros de mis dedos. Aunque te sepa inacababa para siempre, aunque te vea y no te vea.
Siempre tan cerca. Y tan lejos, sin embargo.
Desde aquí mismo te digo que a dos milímetros te quiero, aunque eso pueda parecernos lejos. Justa y vibrando aquí cerca te quiero para que me ayudes a empezar a decir adiós a alguien muy especial. Adiós para alguien muy especial que se me está muriendo. Y no quisiera que cuando eso pase tus palabras atropellen a las mías. Que me dejen mudo y pequeño.
Saber decir adiós como es debido. Simplemente adiós. Un lleno y redondo adiós que le sople el alma a ella y no me tuerza a mí cuando después insista su recuerdo.


lunes, 5 de mayo de 2008

Quizá tu luz





Quizá tu memoria sensible

sea la que me abrasa.

Quizá tu intuición la que me esparce

cerca
muy cerca de lo que soy.


Al encenderse claro tu silencio,

vuelta el alma en

tu traspasarme de luz:

es tu hacerme aire.


Eterno


Lleno


Soy tú.


una ilusión eterna

en este alma de niño

que sopla cuando


le soplas,

que vuela y es viento

cuando tú eres viento y vuelas.

Luz tuya que se hunde

en mi agua con aquellos

sueños que me sangran.

Hacia otra cosa nos vamos.
Pero -¡mira!-:
¡cómo se mueve tu secreto!
Arrancártelo quiero...


Sueltos los míos.
Mis pequeños secretos.
Los que se volarán.

Mis pedazos de pequeños

sueños sueltos

se volarán contigo.

Hacia la noche se volarán
como la luz que ahora se te duerme.


Se volarán contigo

hacia las noches.


Volarán...


Se harán noche.
Se harán noche

y me dejarán cerca.

Muy cerca de mi gran secreto.

Dentro
Muy dentro de mi gran sueño.




sábado, 3 de mayo de 2008

Gota a gota

Nos subimos a cierta altura para contemplar las cosas de otra manera, con una mirada que era de todos y de nadie. La excusa de aquella hazaña tiene unos ojos atentos a lo que acontece por donde quiera que se deslicen. Y fueron los que nos enseñó.
Alguien me dijo aquella noche que Tibau le gustaba porque todo lo que le ronda es de verdad y yo debo suscribir esa impresión acendrada. Le interesa todo lo que concierne a los seres humanos y sus cosas y eso se nota. Para ello le han tenido que curtir mucho las hijas de nuestro pensamiento idiomático, que son nuestras palabras. Ellas no le han fallado. Bailaron con él y él lo hizo gratamente con nosotros. Ambos nos cogieron de la mano y nos mostraron el valor que uno debe tener cuando el mundo lo atraviesa con sus mases y sus menoses.
El balanceo inestable es la inquietud que nos aprisiona junto a los miedos. Pero también es el valor que se esconde en cada una de nuestras esperanzas puestas todas en la inestabilidad del frágil equilibrio. El miedo es la naturaleza que alberga en nuestros corazones asustados porque temen. Y, si lo hacen, es porque saben que tienen cosas que perder.
Lo hicimos y poco nos lo impidió el vértigo. Los que fuimos a estar con su literatura fuimos valientes y nos subimos al trapecio para ver la altura que tiene la vida y a lo que ella viene con sus restos de tiempo que tanto nos condiciona, atormenta o ensueña.
Muchas emociones fueron las que vivimos y no sé cómo se devuelve al mundo todo eso. Si alguien tiene la fórmula, que me la revele. Por favor.
Mercè Domènech y Dora Martí bordaron las piezas recitadas o interpretadas. Tienen una excelente memoria. Sin ellas, y sin la generosidad que nos brindaron, toda la algarabía que encierra la magia del circo no hubiera venido a visitarnos. La pasión que pusieron en sus papeles lo hicieron posible y a ellas les estoy enormemente agradecido.
Quim redondeó el acto con su particular sentido estético. Nos dejó dos trapecistas recortados en la pared, aparentemente inmóviles. A él siempre le acompañan los colores y esperamos que no le abandonen nunca ese espíritu que nos regala siempre.
También Jaume Puig nos ha dejado a todos un guiño en su bitácora. Nos agradece a todos la noche en la que tantas cosas intercambiamos. Ya son cinco las sesiones de Paraules sobre l'escriptura en "Ball de Lletres", y en la punta del barco que tantos timoneamos me siento cada vez más cómodo. La calidez de todo lo que ocurre allí en su antes, su durante y su después nos ha hecho crecer a pasos agigantados, así que, Jaume: gràcies a vosaltes (a la Fundació Àngel Planells) per creure en nosaltres!
Los jóvenes sabemos la importancia que tiene el que se confíe en nosotros. Un proyecto así, en un principio, suena a demasiado riesgo. Pero sin riesgo no haces más que salvarte y alejarte de lo que te hace libre. El río de nuestro baile nos está llenando con toda la fuerza de su cauce gota a gota. Nada nos viene dado por casualidad. La organización y el público fiel que nos acompaña estamos aprendiendo muchísimo unos de otros.
Ya estoy deseando que venga a nosotros la danza de Bolaño en este mes de mayo. Y si toda la suerte de este mundo sigue acompañándonos así de bien, nos gustaría cerrar la temporada a finales de junio con la poética de Corredor Matheos y la sabiduría de Lola Josa, a la que sencillamente (y no me cansaré de decirlo), adoro.