Empieza el año con una suma de actos que tienen que venir de la mano de sus correspondientes consecuencias. No quiero unirme a la maldición absurda de los nuevos propósitos por cumplir, que por lo general quedan desvalidos con los azotes del primer mes del año, pero ahí están los cambios que van a empezar a forjar la solidez del camino y la firmeza de mis pasos, pues este año debe ser de consolidación.Lejos de la prisión de resacas insoportables, he disfrutado del placer que produce el silencio y la quietud de un día casi fantasmagórico. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con un buen libro entre las manos? Pues la verdad es que ayer el destino me trajo un regalo que guardaré a buen recaudo, ya que se trata de una pequeña joia literaria que me he pulido en apenas unas horas de lectura. Su autor, Alessandro Baricco, y su título, Seda, una pieza tan exquisita como conmovedora, tan inusual como sorprendente, tan cautivadora como extraña...
Seda es un auténtico universo literario con todas sus complejidades y que se concibe de manera magistral en el que la "seda" resulta ser una auténtica alegoría de algo unido intrínsecamente al ser humano y que sabe a levedad, a silencio, a inefabilidad, a música, a tiempo, a misterio... Seda es esa clase de historias en las que se establece (entre ella y el lector) una especie de seducción que te embelesa, al tiempo que te invita a viajar por un mundo tan onírico como real.
Una historia, sin duda, cargada de un camino ascético en la que los misterios que van unidos al amor afloran con todas sus incógnitas y sufrimientos.
Una frase memorable de la obra con la que me quedo:
Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.
Os la recomiendo a tod@s locamente. Un buen regalo de reyes. Un placer inexplicable deslizarse por sus páginas. Una aventura. Un sueño. Una revelación.
Sí, ¡ya!, soy un entusiasta de mierda, pero ya me contaréis si la leéis...

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