Creo que, para su evasión, aprovechó una migración de pájaros silvestres.
(Antoine de Saint-Exupéry)

Tienen entre ocho y nueve años y ya les estoy echando de menos. Dentro de muy poco ellos continurán su vuelo y a mí sólo me quedará acercarme a ellos con el recuerdo. Son muchos los meses que llevamos juntos y tengo la certeza que van a vivir conmigo para siempre. Sus relaciones con el mundo son muy especiales. Todavía están atravesadas por la experiencia brutal que nos regala el descubrimiento. Se acercan al misterio de la tierra y al suyo propio con sed de urgencia. Tienen la capacidad de soñar y estar vivos y atesoran una luz inefable que les corre por todo el brillo de sus ojos.
Son muy inteligentes y quizás por eso se están acomodando muy bien al nuevo planeta que ha venido a nuestro encuentro. El asteroide B612 ha entrado en sus vidas y con él su único habitante, el principito, compañero insaciable de tantas y tantas generaciones de niños, niñas y adultos. Con él empiezan a indagar de otra manera las entrañas del mundo y ellos mismos reconocen que están a-pren-dien-do muchísimo. Pocas páginas nos quedan para llegar al fin de nuestro viaje y muchos son los que se resisten a mudarse de planeta.
Ser niños es tan extraordinario como imprescindible y la clave de nuestro misterio humano está en no dejar de serlo nunca. ¡Ojalá sea así para ellos!
Pido a la vida que sea tan generosa con ellos como ellos lo son con todo lo que les rodea. Que nada les tiña de opacidad y tristeza, que no se les fisure el cántaro y que sepan guardar a buen recaudo en él todo lo que les hace estar tan llenos.
Son muy inteligentes y quizás por eso se están acomodando muy bien al nuevo planeta que ha venido a nuestro encuentro. El asteroide B612 ha entrado en sus vidas y con él su único habitante, el principito, compañero insaciable de tantas y tantas generaciones de niños, niñas y adultos. Con él empiezan a indagar de otra manera las entrañas del mundo y ellos mismos reconocen que están a-pren-dien-do muchísimo. Pocas páginas nos quedan para llegar al fin de nuestro viaje y muchos son los que se resisten a mudarse de planeta.
Ser niños es tan extraordinario como imprescindible y la clave de nuestro misterio humano está en no dejar de serlo nunca. ¡Ojalá sea así para ellos!
Pido a la vida que sea tan generosa con ellos como ellos lo son con todo lo que les rodea. Que nada les tiña de opacidad y tristeza, que no se les fisure el cántaro y que sepan guardar a buen recaudo en él todo lo que les hace estar tan llenos.

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