lunes, 5 de noviembre de 2007

Creer en todo lo que nos hace,
en todo lo que ello nos dio para crecer.
Creer en tus ojos y tu voz curvada,
apoyándose en susurros.
En ayeres hechos con estos deditos
que hoy tocan los tuyos creer.
Para hablar desde la piel.
Para volvernos más únicos.
Vivir en tus labios y sostener
y sustraer las palabras manoseadas
por la experiencia y el pensamiento.
Traernos hasta aquí un trozo del agua
del verano que dibujamos con el reír,
y esta alegría...
Bañarse el vientre en tu saliva
colmarse de todo,
de ti.
Para creer y seguir creciendo.
Creer en ello mientras bailamos.
Hacernos el amor esculpiéndonos con fuerza la lujuria.
Echarle más corazón.
Atrincherarnos en él.
Ser sangre y pulso cabalgando al unísono.
Creer sin dejar de hacerlo nunca
y militar para siempre por las entrañas de esta vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que hermoso es creer cuando se puede creer. Pero simplemente creer sin esperar nada a cambio es mas hermoso aún. Las palabras enlazadas las unas con las otras conforman la poesia mas bella, y si en ellas se deposita el alma son mas hermosas todavía.
Existen muchos tipos de expectadores, los que entregan lo todo, los que lo viven y lo viven en su piel, de esos hay pocos.