sábado, 21 de junio de 2008

Mi primera vez

Ayer nací para el mundo de los festivales. Con casi 26 añazos nunca antes había deambulado por entre varios conciertos al mismo tiempo ni visto tantísima gente junta disfrutando de un mismo componente que nos atraviesa a todos, la música. Sónar 2008 fue ayer para mí una sorpresa.
Recuerdo que cuando estudiaba me entusiasmaba poder disfrutar ni que fuera un día del evento. Esos deseos nunca se cumplieron en aquella época cercana en el tiempo, pues coincidía el asunto con los exámenes de junio y uno siempre tenía que entregarse a la concentración y, en consecuencia, a resignarse a no sucumbir ante las tentativas de la ociosidad (a saber: hace falta mucho entrenamiento y poca debilidad para eso). Por cierto, me acerco con el pensamiento a todos los que andáis vagando entre despliegues de apuntes y preguntas que contestar. En especial, a Oriol y a mis amigos opositores en ciernes. Desde aquí os doy todo mi apoyo. ¿Algún día seremos capaces de inventar un sistema de evaluación mejor? Pongamos fe ciega en el progreso y la innovación educativa.
Como decía: Sónar, una sorpresa. Estaba el recinto hasta la bandera. Con la vieja y nueva música todos dispuestos a conocer a los artistas emergentes. Es verdad que mi ignorancia musical era el lastre que arrastraba conmigo por aquellos pabellones inmensos, pero me encantó todo lo que vi, sentí y oí y me dispuse a vivir mucho la experiencia.
Hay que decir que iba con el mejor de los guías para estos asuntos, mi amigo Carlos, con el que sigo comprobando que todavía puedo pasármelo como hace doce años atrás.
Bailamos, saltamos, corrimos, nos reímos y casi nos volvemos locos. Pero no todo es tan bonito como parece. Los peajes se pagan y hoy mi fastidio es que sólo soy media persona. Y claro, ¡no me gusta!


Un trocito de lo que vimos:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que pena yo habia quedado con alguien para ir al sonar y me cambiaron por otro, cosas de la vida,de todas maneras yo ya habia vido esta experiencia y no esta mal que otro la comparta

David dijo...

No será este un espacio para las rencillas.
No sé qué decirte Quim... Quizás debas hablar con quien corresponda. Yo sólo había quedado con Carlos y fue con él con quien me fui.