Sobre este punto
huelo a lo largo cómo
el asombro
conmueve el aire
desde tu solo cuerpo
desnudo.
Un instinto nos vuela
desde adentro.
Nos acercan unos dedos
movidos por el temblor
de quienes intuyen
un algo que les llega
otorgándoles
libertad al corazón.
Luego viene
el Beso que vive
nuestras almas
y nos quedamos a vivir
en un lugar
en el que solo puede
uno sucederse.
Luego de tocarnos
vuelve insistente el amor
y con él
su sospecha.
Viene el tiempo de este beso
y la memoria de su vida.
Y luego de mirarte,
el temor.
La despedida.
Oigo a lo lejos
una poesía que ha puesto raza
a este instante.
Su verdad sabe,
dolida y doliente,
que nunca más la encontraré.
miércoles, 9 de julio de 2008
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3 comentarios:
Quina poesia, quina cançó! el passigolleig, el "temblor", la suavitat..., ens fa redescobrir.
Moltes gràcies
Me encantó volver a escuchar esta canción aquella gran noche de verano.
Tu poesia es como el vino, mejora con los años!! Me encanta el vino!!
Sil
Todos parecemos hablar un mismo idioma. Aparece aquí poesía y música como el engendro primigenio que dio luz a la vida. En el fondo son la misma cosa y ahí estamos todos, escribiendo y cantando con la punción con la que mordemos la sangre. Con los mismos "temblores", la misma suavidad. Bebiendo el mismo vino (que también fue sangre), con la misma música...
A mí también me encanta el vino, Sil. ¡Qué te voy a contar!
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