miércoles, 10 de octubre de 2007

Azotes de la morada





-Me duermo.


No me espera nadie.




Sobre los ángeles, Rafael Alberti








En un metro cualquiera de una ciudad que es todas las ciudades, dejo caer la losa de todos los instantes que conforman el día.


En pocos minutos dejaré atrás el bullicio, los cuerpos agolpados en un vagón, el sorteo del tráfico en pasos de peatones, los huellas que bordean las esquinas a la velocidad de las arterias envenenadas por la prisa, los relojes que mortifican nuestro tiempo, las miradas que nos acechan y el sollozo de esta víctima apoyada en la barra del comboy que padece los últimos coletazos de un amor mal entendido.


Las miradas perdidas abundan en esta tierra yerma azotada de asfalto y esterilidades varias. Aquí abajo, bajo la tierra destituida de su personalidad, los cuerpos se dejan caer en las horas bajas de una jornada huérfana de sabores. Cuerpos maltratados que depositan todo su cansancio y hastío en andenes, acechados por el anhelo de las cosas sencillas que les quedan por hacer. Más allá de las facturas, más allá de la hipoteca, del mal de siglo y del terror de estos tiempos anodinos, una bocanada de aire fresco por llegar que sólo los dioses saben cuánto, cuándo... ¿Para cuándo las caricias?


Una voz irrumpe autómata anunciando la próxima parada. En este cruce de andenes tajados de raíles, voy depositando las imágenes y momentos que conforman un día que puede ser cualquier día. Imágenes escurridizas, difusas, tambaleantes, intempestivas, sufragadas por el ruido y la distorsión que grita esta caída del paraíso.


Acumulándolas las imágenes... Enseguida me cercioro de este afán por coleccionar días que no desgranan nuestros sentidos de pertenencia (lo que nos es propio). Días que no nos pertenecen, que nada tienen que decirnos salvo dejarnos sólos ante este vértigo, este vacío, esta soledad descarada y siniestra que nos hace venir a menos. Sé que algo o alguien se burla de nosotros, que, día tras día, nos arrastra vilmente hacia el vacío.


Me engaña el gemido esperanzador que emitió la máquina al sacar el billete de vuelta a casa en el que vuelco consecuciones infinitas del verbo esperar. En casa algo nuevo debe recibirme. Quizá una carta, un correo, un mensaje en el buzón de voz o una cena de bienvenida cuando vuelves, cuando ya estás de vuelta de todo.


Introduzco la llave en el paño. Detrás, la negruna de la oscuridad en casa hacia el vacío y este abrazo que me invento en virtud del amor propio.


Descorcho el Rioja que tanto esperó célebres instantes. Destilo los días en sus metales rojizos antes de conciliar el sueño.


Es tarde y mañana nace un nuevo día.


martes, 9 de octubre de 2007

Gira "Dos pájaros de un tiro"

Este post es casi de obligada presencia en este blog. Dos pájaros de un tiro, dos buenos amigos, dos maestros, dos de los grandes, dos magos de la palabra y de la canción y casi tres horas de concierto durante la pasada noche del sábado. Y todo ello para los cientos de miles de personas convocadas a una gran cita, digna de mención especial. Barcelona: sublime como siempre.
A pesar del atasco en Paralelo y del caos de Plaza España sufridos por mi sistema nervioso en tensión frente al volante (menos mal que transportaba a una buena copiloto), después de largas colas en taquilla, de la pérdida de algún integrante del grupo y del despropósito de empezar el concierto sin nosotros, Joan Manel Serrat y Joaquín Sabina cantaron con todo el cuerpo y el alma acompañados del calor y de la cantinela de los allí presentes.
Dos pájaros de un tiro, dos públicos unidos tarareando canciones intercaladas de ambos artistas. Canciones todas ellas que han conseguido atravesar generaciones enteras hasta llegar a la mía propia, además de atravesar fronteras, continentes, vidas...
De la mítica Mediterráneo a Ruido, pasando por Para la libertad, 19 días y 500 noches, Así estoy yo sin tí y un sinfín de canciones que nos bañaron a todos, purificándonos con su poética. Hay que decir que descubrí a Serrat, que me faltó Olga Román (¡qué envidia de apellido!) y su copla Y sin embargo te quiero como antesala a Y sin embargo de Joaquín, que se me humedecieron los ojos con Caminante no hay camino de Serrat (ilustrada con fotos de Machado a toda pantalla) y que a punto estuve de querer estar llorando siempre con Calle Melancolía de Sabina temblándome el cuerpo.
Ya para despedirse, los más grandes unieron sus voces en Y nos dieron las diez para demostrarnos que Nos sobran los motivos para pagar 37 eurazos de entrada y vivir dos años de golpe en tres horas. ¡Serrat y Sabina! Sin duda, dos corazones en la garganta haciéndonos a todos un poco más libres y dichosos. ¡Ojalá volvamos a vernos!

... pero siempre habrá poesía

A veces, en medio de una buena conversación y de una buena compañía, se dan hallazgos como este:



O com este otro:




Y uno se puede sentir infinito y saciado por encontarse con todo esto puesto ahí para nosotros. En medio de este escenario poético, se puede experimentar el privilegio de participar de un proceso de creación que, en casos como el de los de arriba, puede brindarnos la vida. Es entonces cuando comprendes que la POESÍA (entendida así, en mayúscula), existe más allá del propio lenguaje, fuera y dentro de nosotros mismos, sorprendiéndonos con la música y la elegancia que puede alcanzar la luz vespertina. Encontarse con que la tarde sufre transformaciones de este tipo y que danza de un estado a otro progresivamente y con maestría, como diría el anuncio: NO tiene precio.
Ahora es cuando me viene al dedillo recordar aquellos versos de la rima IV de Bécquer: "(...) podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía." Precisamente de poesía es de lo que estábamos hablando. Quizá fue un guiño de los dioses...
Gracias a Quim por llevar siempre una cámara encima y por pasarnos las fotos.

viernes, 5 de octubre de 2007

"Bowling"

Ayer volví a experimentar la ingrata sensación de verme arrastrado a uno de esos lugares que nada o poco tienen que ver conmigo. Después de una cena en la que todos coincidimos en categorizar como mediocre (dos pizzas estaban más secas que la mojama), nos arrojamos a la calle para suministrarnos nuestra pequeña dosis de nicotina, puesto que en el restaurante estaba prohibido.
Ya en la calle debíamos tomar decisiones. ¿Cuál sería nuestro inmediato destino? A juzgar por el título de este post, el factor sorpresa ya no tiene cabida y sí, nos abalanzamos a la nueva bolera de este pueblo tan singular. Dos veces he pisado antros de este tipo y prometo no volver a hacerlo nunca máis. El lugar era una especie de..., ¿cómo deciros? nave espacial frecuentada casi en su totalidad por sus respectivos habitantes, es decir, extraterrestres a los que muchas veces no logro tomarles la medida. Raza engendrada allá por mi prematura adolescencia y que todavía se resisten a desaparecer, catorce años después, ya sea porque les gusta el look o por falta de originalidad. Me estoy refiriendo a los jovencitos seres que se pasean con su arrogancia desatinada a bordo de sus coches tuneados y con los decibelios poniendo a prueba toda la capacidad de resistencia y tolerancia que tienen nuestros tímpanos. No creo que sea necesario ofrecer más pistas de esta subespecie que todos hemos sufrido alguna vez.
Ante tal panorama y muy concienciados, tres de cinco nos armamos de paciencia y nos sentamos frente a la pista de bolos. Cerveza en mano, me dediqué a analizar el comportamiento de algunos de los allí presentes sin conseguir poner nada en claro. ¿Por qué llevan esos sellos de oro? ¿Es que nadie les ha educado de acuerdo con el valor que tiene el criterio estético? ¿Por qué gritan tanto al compás de strike? ¿Qué les lleva a "chocar los cinco" después de este? ¿Acaso sienten en su ánimo todo lo que de yankee tiene una bolera? ¿Y ese de allí por qué lleva el chandal por debajo del culo? Si fueran tejanos... -Por cierto chicos, son más de las once de la noche, estos adolescentes de aquí que a duras penas rebasan los dieciséis, ¿no deberían estar ya en sus casas? Mañana tienen clase...-
En fin... A nuestra derecha, un grupo de compañeros de trabajo formado en su totalidad por hombres de mediana edad, no estaban muy lejos del comportamiento de estos. Los gestos y las palabras se asemejaban bastante, aunque los de estos últimos eran como más estudiados, con más gravedad. Me pregunto si sus respectivas mujeres son conscientes del comportamiento primitivo que pueden llegar a adoptar sus cónyuges en una bolera y acompañados de cinco o seis compañeros más. No voy a hacer mención de lo que de ridículo tenía esta última estampa porque tampoco creo que sea necesario. Respeto y coincido con la idea de que debe haber de todo para todos y que cada uno debe divertirse como quiera y como sepa. Lo que no entiendo es que se pueda llevar la conducta a ciertos terrenos poco o nada ejemplares.
Acabadas las partidas en las que no participé más que como espectador resignado, llegó el esperado momento de abandonar la nave y dejar de formar parte de la tripulación. Los dos que jugaron devolvieron esos horribles zapatos en plan clown que obligan a colocarte para pisar pista. Mi sorpresa fue cuando al deslizar la vista por detrás del mostrador me topé con los horarios de tan educativo lugar. Parte de la franja horaria puede convocar a los extraterrestres en horario lectivo, fomentando así, el absentismo escolar. No sé qué opinarán al respecto nuestros mandamases locales. Ni siquiera tengo la certeza de que puedan hacer algo al respecto. Junto a la bolera están el bullicio atractivo de los bares, las plazas conquistadas, los tradicionales descampados... Lugares todos ellos concurridos por estudiantes que se convierten en fugitivos de las aulas a la mínima que les visita la pereza. Y es que hay debilidades a las que nunca se puede renunciar. No voy a caer en el error de hacer apología contra la fragilidad de los jóvenes. Por suerte, no todos compartimos las mismas aficiones ni aspiramos a lo mismo.

Echar raíces

En esta dicha de vernos ciertos
se ramifica la audaz
elocuencia del reencuentro.
Mientras trazamos el
mapa de nuestra geografía,
mientras tanta luz
Hace a un hombre
cuanto más se parece a sí mismo.
Cuando todo va conjugándose
En lo que siempre uno vio soñarse
en las noches de vigilia
y pensamiento.
Así es como empezamos a frecuentar
Esa región audaz que
nos revela y vuelve nuestros.
Dispara, arremete, injuria, presagia,
adolece, insulta, escupe, roba,
diluvia, protesta, perpetua,
disuelve, horizontea, embarga,
apuñala, idealiza, acaricia, reconoce
Y, con proeza, nos reinventa.
Tras la lucha
Uff! Cómo cuesta luchar con las palabras... Y cómo duele también, aunque batallar con ellas sigue dando grandes satisfacciones. Espero que no se agoten nunca, que no decidan divorciarse de nosotros por despecho.
Bien, pues aquí dejo los restos de mi último combate que en muy pocos días verán la luz pública bajo la benevolencia y la osadía de nuestros amigos de la revista Mistura (mistura.cat para los curiosos). Desde aquí os lanzo mi bendición porque no se muera nunca ese cariño que teneis para con las letras y las ideas. Que la voz del vate os siga sacudiendo las cabezas y el impulso para el gusto y beneficio del resto. Dentro poema:

Tal vez

La luz apoltronándose en
los espejos gusta de jugar
mientras cotiza
lágrimas,fragmentos y sueños.

Cuando los deseos están
hechos de noche, podemos
amontonar nostalgias
venidas de muy lejos.
Palabras huérfanas de
diccionario, abatidas por la grafía.
Palabras que son cuerpos
y rugen y laten y muerden
más allá de la memoria del mundo.
Más allá de ella,y aquí nuestros cuerpos
desnudos erizándose,
comprendiendo sus leyes
atizadas de lujuria y de peligros.
Lo que existe dentro y
fuera de nosotros
no tiene nombre en
este renglón, en este-aparte-
cosido de silencios,
cosido al pulso
de las cosas buenas.
El aire es perfección
cuando insistimos
en respirarnos desafiando
a toda la memoria del mundo
y sus nostalgias.
Cuando desafiamos a todos
los cuerpos que tiemblan
bajo el aire mientras tragamos
cúmulos, retales, posos
de toda la memoria que
se abotonó en pechos.
El aire ya es perfección y
a media voz latiéndose
se encuentran los sueños.
El aire es perfección y
acicalándose trémulas
nuestras voces están.
Temblores que nos libran
de restar entumecidos.
El placer asaltado es suma
De tu aquí y mi mientras.
Cuerpos volcados sobre la piel en
este terco insistir permaneciendo.
Quizá para añadir continuidad,
Quizá para gastarnos el sueldo.
Quizá para atesorar poesía
y dar revuelo, ventiscas y
misterio a nuestras manos enloquecidas.

Tal vez sólo nos estemos coleccionando
en los deseos hechos de aire
que se escurren tras la luz baja
de las noches que bullen a sueños…

martes, 2 de octubre de 2007

Que no te sabes

Que nadie te sabe frebilmente llegando,
que nadie por un amor de urgencias te sabe que llegaste.
Que febril nadie te sabe llegando a un corazón cerrado por descanso.
Enloquecido por despropósitos te sabes,
te aúllas pidiendo respuestas a una pregunta
que aún no te sabe entonando interrogantes.

A punto ya del punto y final,
nadie te sabe autor de tu sangriento homicidio.
Manchados en sangre tus dedos no te saben.
Y en el punto y final a punto que está por concluirse,
no le sigue un secreto de sumario.
El caso ha sido sobreseído por el juzgado de guardia
y a la prensa del corazón todavía no le salen las cuentas,
como de cuentas no tiene noticia este corazón cosido a fogazos de bala.