Seguro que dentro de ella se establecía una umbilical relación con el mundo, un nervio de movimiento voluntario de los sentimientos cuando se está persiguiendo algo por dentro.
Probablemente esa misma persecución fuera la que le auguraría una luz nueva al fondo de un túnel tras la que dejaría atrás la ingrata vida junto a su ex-marido, el mismo al que, tiempo después no le temblaría el pulso al disparar contra ella y su nuevo compañero de sentimientos.
Atónito, incrédulo e indefenso se encontraría el único espectador superviviente de esta trágica historia, un niño de cuatro años, cuando su padre disparó el jueves contra su madre y contra el hombre que estaba a su lado.
No consigo deshacerme de la congoja al imaginarme la imagen insoportable de ese niño convertido en huérfano tan sólo en unos pocos segundos y, aunque quisiera borrarle de la retina los estragos que ha provocado la ira en manos del que fuera su padre, mucho me temo que se le va a enturbiar demasiado pronto la mirada.
No logro entender los trágicos finales insoportablemente repetidos que viven muchas mujeres de un mundo cada vez más socialmente enfermo.
Probablemente esa misma persecución fuera la que le auguraría una luz nueva al fondo de un túnel tras la que dejaría atrás la ingrata vida junto a su ex-marido, el mismo al que, tiempo después no le temblaría el pulso al disparar contra ella y su nuevo compañero de sentimientos.
Atónito, incrédulo e indefenso se encontraría el único espectador superviviente de esta trágica historia, un niño de cuatro años, cuando su padre disparó el jueves contra su madre y contra el hombre que estaba a su lado.
No consigo deshacerme de la congoja al imaginarme la imagen insoportable de ese niño convertido en huérfano tan sólo en unos pocos segundos y, aunque quisiera borrarle de la retina los estragos que ha provocado la ira en manos del que fuera su padre, mucho me temo que se le va a enturbiar demasiado pronto la mirada.
No logro entender los trágicos finales insoportablemente repetidos que viven muchas mujeres de un mundo cada vez más socialmente enfermo.
Es obvio que poco estamos avanzando.

2 comentarios:
Es ven cert que hem avançat en algunes coses, pro esta clar que la bèstia que portem dins no se ha educat amb relació als temps que vivim. Som mes salvatges que las bestias i que als homes primitius ells lluitaven o lluiten per la sobrevivencia, nosaltres utilitzen la violència de forma maquiavèlica. La educació es la base de tot, si no aprenem a respectantsa i estimantsa, el mon esta perdut. Avui mes que mai als pensaments de Mahatma Gandi ens fan falta.
“La no-violencia es la más alta calidad del corazón. La riqueza no sirve para conseguirla, la cólera la desvía, el orgullo la devora, la gula y la lujuria la oscurecen, la justicia la vacía, toda prisa injustificada la compromete."
Quim, me quedo con este y otros muchos pensamientos de Gandhi.
Hay cosas que horrorizan como por ejemplo, el odio o la ira. Sentimientos miserables de una sinrazón que dan mucho, mucho miedo.
No sé qué será del hombre, pero quiero confiar en él.
Algo por lo que sí he podido sentir entusiasmo en las últimas horas ha sido la lluvia que cayó ayer por la tarde. Cada gota fue una alegría.
Más cosas que dan alegría: saber que nuestro gobierno está formado ya por una mayoría de mujeres.
En general siempre me han gustado más las mujeres que los hombres. Ellas muestran una cara más amable del género humano, más justa, más luchadora y más valiente. Lejos de definirme bajo cualquier -ismo, pongo toda mi esperanza en ellas.
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