Me he tomado la libertad de apropiarme de este título para este post porque define muy bien lo que aquí voy a dejar caer. Sin porqué ni adónde es una antología de poemas del valenciano Carlos Marzal. Este poeta que ha ido puliendo su materia de trabajo con vehemencia nos deja aquí una considerable muestra de su magia. El hechizo está ahí para todos los que os dejéis ser hechizados.
La lectura concienzuda de al menos un poema diario nos roba relativamente poco tiempo y esa es una gran ventaja para disfrutar de un pequeño instante de poesía al día. Claro que el género al principio se nos puede resistir, quizás porque cuesta (es cierto), pero también porque nadie nos enseña a leer la sustancia de la poesía. Pero todo esfuerzo invertido se verá prontamente recompensado, sobre todo porque puedes toparte con momentos como el que sigue:
SANGRE JOVEN
Quiero tu sangre joven, que es querer
todo lo que la vida aún no ha podido hacerte.
De lo que me alimento
es de esa inútil sangre esperanzada,
de cuanto sé que ignoras hasta hoy,
y que más nos valdría que no supieses nunca.
De esa manera, por obra de tu sangre,
creo en lo que no creo, y olvido lo que sé
que te ha de suceder. Quiero esa risa
que aún no ha tenido tiempo de hacerse prudente,
de pensarse dos veces si reír
es celebrar el mundo o lamentar su estado.
Envidio el que no hayas vendido
ninguna alma al diablo, y que bailes con él
a la luz de la luna, a veces, sin conciencia.
Juego contigo, porque no sabes las reglas,
ni siquiera las de tu propio juego,
y mientras las aprendes
soy el que ya no soy desde ya no sé cuándo.
Quiero la impunidad con que te entregas
a la tarea de vivir la vida,
sin paz, sin horizonte, sin infierno,
que son el argumento de las vidas ajenas.
Viéndote hacerlo, se diría
que desconozco todo lo que conozco.
Así es tu sangre.
Ya sabes lo que busco.
Qué tristeza que el tiempo, o yo, o tú misma
tengamos que matar, en ti, toda tu sangre.
De La vida de frontera, Carlos Marzal
¿Existirá mejor forma de apuntar a la pureza que puede haber en una relación entre dos seres humanos? ¿Acabará por dejar de tenerla "así" (la sangre) la destinataria del yo poético? ¿Se hará su risa más prudente? Mucho me temo que el sacrilegio se acabará cumpliendo como ya anuncian los dos últimos versos. Me quedo anclado en el deseo urgente y único del protagonista descrito en Quiero la impunidad con que te entregas/a la tarea de vivir la vida.

2 comentarios:
Sucederá lo que ella decida que debe suceder, lo que quiera y necesite para seguir estando y viviendo.
Y yo creo que nada ni nadie ya podrá acabar con su "sangre". Existen formas de vida envidiadas por muchos y vividas por pocos. Todos creemos que acabaremos anclados o conformados al resto del mundo, pero existen personas que mantienen su "sangre". La felicidad exite! Sólo quién ha conocido la infelicidad sabe que exite y por eso debemos disfrutarla en esos pequeños momentos que nos ofrece la vida llenos de "sangre". Nada pasará que uno no quiera que pase.
"Sin porqué ni adónde" gran título para no pensar y sólo vivir, no importa el porqué de muchas cosas ni en que lugar ocurren, lo hermoso es que suceden.
Te dedico una sonrisa muy poco prudente por si te queda alguna duda!!
Seremos cómplices en un mundo lleno de pocas complicidades, en el que todo se desvela sin pudor.
Buen pronóstico. Ella decidirá lo quiera y necesite pero "su sangre esperanzada" es "inútil" y ese es el drama de los dos protagonistas (el que habla y la ausente). La doble vertiente agria y dulce de la vida nos acaba por "despurificar", aunque estoy de acuerdo contigo en que esa "sangre" puede mantenerse.
"La felicidad existe!" Yo también lo creo, pero es tan fugitiva, instantánea, loca y caprichosa... Vivimos aspirando a ser felices y, a menudo, se nos transmite una idea equivocada de la felicidad.
Yo me siento feliz cuando estoy en paz conmigo mismo, cuando siento serenidad, mientras conservo la esperanza, contemplo el regalo en el que vivimos (nuestro mundo)... Para otros la felicidad será otra cosa y no estará mejor ni peor, simplemente será su fórmula de felicidad.
Cada día que me meto en la cama y me aseguro de que todo mi yo esté en su sitio junto con los míos, siento cómo soy feliz.
"las vidas envidiadas": los manipuladores, maquiavélicos, estrategas y demás, cuanto más lejos, mejor. Cada uno debe mantener su "sangre" y respetar la de los demás. Quien no nos respeta no me merece estar a nuestro lado.
Me guardo esa sonrisa poco prudente. ¿Tb bailas con el diablo a la luz de la luna sin pensar en ello?jajaj
¡Un abrazo cómplice!
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