
Un hombre que encarna y prolonga el mito de nuestro Don Juan Tenorio. Barcelona se desdibuja maravillosamente en medio de los flirteos. Los deseos despiertan en una atmósfera de bohême fatal. Las ansias de vidas desconocidas dibujan el amor y se nos sirven con su mezcla de sexo e ilusión.
Hay vidas que no tienen un precio razonable.
Hay ambientes que incitan demasiado a disfrutar una felicidad que sólo está permitida a los dioses y hay genios como Woody Allen que ponen a sus criaturas inventadas en medio de encrucijadas geniales y sorprendentes.
La que de verdad no deja de sorprenderme es Penélope Cruz (para los amigos, Pene). Desde Volver me tiene intrigado su salida de la mediocridad interpretativa: ¡lo hace muy bien joder!
L@s que no lo hayáis hecho, id a verla (la película, claro...).

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