En este gran teatro del mundo en el que nos empecinamos en estudiar con ahínco los papeles que nos otorgamos para dar una imagen al exterior ligeramente alterada de nosotros mismos, existen diversos factores que hacen a las personas interesantes, virtuosas, incompletas, divertidas, vacías, amargas, apasionadas, rebeldes, idealistas, flexibles, soñolientas, impasibles, insoportables y así podríamos continuar hasta el infinito y más allá.
Para simplificar o dar intensidad a todo el universo de matices que tienen las personas con las que me relaciono, hace algún tiempo que desarrollé técnicas que me ayudan a situar a cada una de ellas en su lugar dentro de mi mente y corazón.
Una de esas técnicas es la que, a simple vista, puede parecer más escurridiza e imperfecta, pero que, sin embargo, es efectiva: la de los colores. Para entenderlo, imaginemos la bandera gay con sus siete colores temblando mientras ondea con la libertad que le corresponde y luego, añadámosle la cantidad de millones de matices que existen entre unos colores y otros. Echando mano de todo este abanico cromático, mi mente le otorga a cada cosa un color, y para mí eso es indicio del agrado o disgusto que cada cosa me provoca. Como las personas no pueden ser menos, estas también los tienen, y sus colores varían en función de factores más complejos que podemos discutir entre todos en otro lugar y momento.
Atendiendo a la gama policromática, las personas situadas entre los colores más cálidos (naranja, rojo, amarillo), son las que más intereses me despiertan y, por el contrario, las personas de entre colores más fríos (azul, lila, gris), son las que más se me alejan por cuestiones de química.
Como todos sabemos, los colores cambian al mezclarse mientras danzan entre ellos y, así, todo el mundo puede pasar de un bando a otro dependiendo de cómo se vaya gestando todo entre nosotros.
Otra técnica muy relacionada con el color es la de la luz (más sofisticada y con menos margen de error). Esta última creo poder afirmar que está muy extendida, aunque tenemos que estar despiertos y volcados en las relaciones humanas para desarrollarla con éxito. Se trata de captar la luz que generan las personas para con ellas mismas y para con los demás.
Todos poseemos una fuente de alimentación propia que nos carga con luz a la que también podemos llamar energía, por ejemplo. Yo la prefiero así, como luz. Esta luz proviene del interior de nosotros mismos y hace que en nuestras relaciones tengamos impresiones positivas o negativas con los que nos codeamos a diario. Nos da información adicional del que tenemos enfrente y esta información es sustancialmente más fructífera en datos que las palabras, la voz, las ideas o los gestos que cada uno acarrea consigo. Dicho así suena un poco metafísico y con poca solidez, pero nada más real (os lo juro). A mí me pasa y me consta que a otros también, por lo que no se os ocurra tratarme de tarado.
Todas las personas estamos hechos de chorros de luz que hacen de focos de atracción entre los que transportan rayos compatibles entre sí. Toda esa luz emana y recorre cada porción de nuestro cuerpo y no sabemos más de ella que por revelación. Así, hay personas de luz áspera, grisácea, tenue y soñolienta…, pero también hay personas que rebosan alegría de luz. Luz apacible, tierna, sensual o elegante o lo que se os ocurra. Y es que somos pequeñas luciérnagas hechas de átomos policromáticos y luminosos que nunca han formado parte de nuestra previsión o conocimiento. Yo suelo leerla en los ojos de la gente y no falla. Hay que mirar más a los ojos y entregarnos a las pupilas de los que nos arrojan luz de la buena para andar seguros de con quién nos relacionamos.
A partir de ahora, sabed que hay que andar por ahí con un espectrómetro de última generación. Así que, para los que no lo tengáis todavía, encargadlo. Probad en los chinos de debajo de vuestra casa que seguro los tienen , pero si no es así, no desesperéis porque haberlos, haylos.


2 comentarios:
Feliç soc de tornar a llegir als teus pensaments, per un temps indefinit he ribat a pensar que no tornaries a escriurà en aquest bloc.....?............sàvia que això no passaria.
Per fi tornes entra amb tota la teva força, tal com tu ets, amb aquest afany de superació, en un comença de nou, miranta.li a la vida la cara, aquesta es la teva verdadera riquesa. Qui no comparteixi això en mi, es que no et coneix.
Avui es Sant Rafel, el meu amic i jo, em decidit compartí una estona junts, em pensat que un xino podria ser al lloc adequat.
Ens em endinsats amb temes filosòfics com es habitual amb ell, tan mateix a mi també me esta .be. Em entrat en al nostre interior,com ell diu finalment sempre surts per la mateixa porta.
Pro mai de la mateixa manarà en que havien entrat, aquesta es la qüestió.
Em parlat de la mort i del amor , de la vida i de las misèries, em rigut i em plorat, em estat de acord i ens em violentat y finalment ens em odiat i ens em abraçat.
Desprès de dos dies de depressió i de no sortí, torno asta amb un giny tònic a la ma dreta i a la esquerra al cigarret.........la vida segueix.............
Als xinos han preguntat per tu, els hi he dit que estaves escrivint molt i sa han cadat molt sorpresos, igual però diferent. Un cop mes estaves present, igual però diferent. Te de dir que en Rafel volia convidarte en aquest sopar i mostrarte la pel·lícula, pro al destí a fet que no fos axis........... un altra cop serà.
La llum i al color que parles no son mes que vida i esperança.
Gràcies per dibuixa i viurà una visió positiva de la vida.
Passi el que passi en la teva vida, present o futur , sisplau no deixis de escriurà mai, sigues tal com tu ets. Als demés poden opinar tot al que vulving, pro la teva vida es teva vida i domes es teva, i amb ella fas i desfàs lo que tu vols.
GRACIES PER SER COM ETS
Igual pro diferent.
Quim, el teu comentari té un regust agredolç com la cuina xinesa i això saps que m'encanta. L'he llegit atentament i m'has arrencat un somriure entre trist i alegre i això em fa posar molt poètic.
Gràcies per deixar-te anar així de fantàstic. Sempre m'acompanyes a descobrir raconets que desconec.
Què et fa pensar que pugui deixar d'escriure? Saps que ho necessito (dins o fora d'aquest blog). De moment, em quedo. Els despropòsits d'alguns impresentables em poden afectar durant un breu periode de temps, però mai deixo que aquests em paral·litzin l'existència. Mirant endavant és com caus i et tornes a aixecar.
Quina llàstima no haver pogut participar d'aquesta conversa. En Rafel és una persona interessant d'escoltar. Felicita'l de part meva quan el vegis!
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