Después de estar incubando el primer resfriado del curso, de quedarme sin conexión hasta hoy (sí, ¡otra vez!) y de volver a estar en paro (los funcionarios, cuando se acerca un puente, no se acuerdan de ponerse enfermos), sigo aquí. Esta vez para volver con una nueva versión de "Reflexiones cinéfilas". "And the winer is..." El sueño de Cassandra (Cassandra's dream) de Woody Allen.
Vamos a decir que la película está bastante bien (lo cual es decir bien poco), pero hay que hacer notar que, tras la obra maestra Macht Point, con la interpretación soberbia de Jonathan Rhys Meyers y Scarlett Johanson, al genio de Allen le va a costar superarse el marcador.
El sueño de Cassandra cierra una especie de trilogía trágica con la que el judío de Manhattan nos ha deleitado en sus tres últimas películas. Con un público acostumbrado a sus peculiares comedias, Allen nos ha demostrado felizmente que domina con habilidad otros registros.
Cassandra's dream nos habla de que la avaricia del ser humano puede no conocer límites y de que el hombre puede ser muy débil a la par que perverso ante la tentación del dinero, ese perro... Para ello, nuestro amigo Woody cuenta con poner a los dos personajes principales en una suerte de asfixia que raya la malicia del guionista. El clímax se cuece in crescendo y a buen ritmo para finalmente sorprender al espectador con un anticlímax inesperado, al uso de las grandes tragedias clásicas.
Sabemos que la avaricia es otro de los pecados capitales que forja defectuosamente la condición humana. Y yo, después de ver la película, me pregunto: ¿Hasta qué punto seríamos capaces de llegar para conseguir grandes cantidades de dinero sin pegar un palo al agua? En España, de eso sabemos mucho, que para algo somos el país de la picaresca que vio nacer "El Lazarillo". Sólo hay que volver la vista atrás y situarnos en el caso Malaya (por citar el caso más reciente y sonado que tanto hemos sufrido). Lo que quiero venir a decir es que continúo advirtiendo que hay ficciones no tan ficticias y que, muy probablemente, debamos revisar nuestro código deontológico. ¿Quién se atreve?


2 comentarios:
No he ido a ver la película, pero casualmente o causalmente el lunes, después de una tarde dura de gimnasio, teniendo en cuenta todo lo que fumé y bebí el fin de semana. LLegué a casa, me hice la cena intentando que fuera equilibrida y sana. Aunque hoy dia es dificil, vas a cualquier super y todo está envansado, congelado y cocinado. Pués bién puse un canal, la primera creo y apareció una película de Woody Allen "Todo lo demás", te la recominedo especialmente. ¿Porque es tan complicada nuestra existencia, la vida, el miedo a la muerte..? Como todo lo demás!!
La avaricia, creo que debemos ser avariciosos pero sin pasar ciertos límites, aunque creo que todos los hemos pasado alguna vez. ¿Quién no? Debemos intentar conseguir el equilibrio de todo. La desmesura no es buena, o por lo menos así lo entiendo yo.
En cuanto al mundo, es difícil cambiralo a la altura que estamos, la verdad, pero hay una frase muy inteligente que para mí resume lo que podemos hacer y tú, la conoces. "Piensa en global y actúa en local". David amplia la frase con tus conocimientos, que son muchos.
Silvia, incluyo la peli en "pendientes".
"Piensa globalmente y actúa localmente" (lema de natura selection), ¿iba exactamente así? Por ahí anda la cosa... El mensaje iba destinado a cuidar nuestro medio ambiente, pero es perfectamente aplicable a cualquiera de nuestros actos.
Hace tiempo me puse como obligación intentar, día a día, ser mejor persona y me consta que muchos también actuáis conforme a esta premisa y es una suerte que así sea. A bote pronto, no cambiaremos las cosas, pero lo importante es lanzar todas las semillas al aire. Que germine sólo una (parezco Dalai Lama), ya es todo un logro.
Con este modesto comentario amplío la frase no mucho más, porque son todas nuestras voces las que deben cuestionarse las carencias y los males que a todos nos acechan, así como la forma de invertirlos. La mía es sólo una y tiene una visión parcial de su pequeña existencia. Así que yo creo que en esta ambiciosa reflexión faltan muchos tertulianos.
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